14 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
UNO. No es bueno que quienes han sido generales sigan en el mismo ejército de cabos. Sufrirán una mezcla permanente de rencor y añoranza que afectará sobre todo a los suyos. Deberían retirarse y dar paso a sabia nueva. Dos. Pérez Mariño tiene todo el derecho a revisar el plan general, a proponer cambios si lo cree oportuno y a que sus socios no le impongan a un cargo clave como el gerente. Cualquier ciudadano que se ponga en su lugar lo entenderá. Y tres. Sólo los ciegos o los interesados no ven que el urbanismo de Vigo pide un giro de 180 grados. Libre de hipotecas.