PERISCOPIO
22 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Y no era para menos. La primera asamblea del PSOE con su gestora al frente, o sin Carlos Príncipe a la cabeza, que tanto monta, se celebró entre una gran expectación. Acudieron muchos de los que no pisaban el local de la calle del Príncipe hacía años. Hubo intervenciones para todos los gustos, pero si el «efecto Mariño» hace mella en la ciudadanía, imagínense entre la militancia. Por si las moscas, el primer mensaje de Miguel Barros, presidente de la gestora, fue un encargo de Pérez Mariño. El alcalde quiere «mimar» a la militancia. Y ya está organizando encuentros periódicos para que nadie se sienta desplazado o poco querido. No faltó ninguno, por si las moscas, pero la más cansada, que lucía ojeras y hasta se echó alguna cabezadita para recuperar el gesto, fue María Xosé Porteiro. Dicen que su ritmo es demoledor y, de momento, aguanta estóica, pero a costa de robarle horas al sueño. Se habló mucho, por cierto, de Democracia. Justo para quienes la echaron de menos en un tiempo reciente y entendiendo siempre que se habla de Democracia «interna y orgánica», claro. Entre los históricos que cruzaron de nuevo el umbral de esa Casa Común del PSOE vigués estuvo Jorge Parada, ex gobernador civil y ex concejal. Parada tuvo ilusionantes frases de futuro. Aunque a alguno le sonó a rancio el discurso. La cosa acabó entre aplausos. Pero sólo fue la primera reunión. No hay que confiarse, porque esas paredes oyen y hasta parecen tener vida propia.