El concejal de Empleo deja el Concello tras haber multiplicado por siete el presupuesto de un departamento que ha atendido a 7.000 personas en cuatro años
02 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?ás de siete mil personas beneficiarias del plan municipal de empleo, un presupuesto que se ha disparado de 370.000 euros a casi 2.700.000, un programa de integración laboral, el Promil, que goza de aceptación generalizada y cuya pervivencia, en principio, parece garantizada y una actuación destacada en el ámbito de la Mancomunidad de Municipios como es el programa Compás. Este es el resumen de la gestión de Delfín Fernández al frente de la concejalía de Empleo, un departamento menor hasta ahora pero que en este mandato ha adquirido carta de naturaleza. Buena prueba de ello es que, contra lo que suele ser habitual en la plaza del Rey, su actuación ha estado exenta de polémica y no ha sido cuestionada en estos cuatro años. El todavía concejal presentó ayer el balance de su departamento en lo que fue una despedida ya que el día 14 dejará su puesto en el Concello. Delfín Fernández ocupaba el número 27 y último de la candidatura de Ventura Pérez Mariño, un lugar que le garantizaba quedar fuera de la próxima corporación. Cambio sustancial El trabajo realizado estos años ha sido posible por el compromiso municipal en colaborar en la lucha contra el desempleo, una competencia ajena a la esfera local pese a lo cual muchos concellos han decidido implicarse. En 1999 el ayuntamiento vigués destinaba a esta finalidad del orden de 370.000 euros (unos sesenta millones de pesetas), cifra que este año se ha disparado hasta los 2,7 millones de euros (casi 450 millones de pesetas), un incremento superior al 700%. Según Delfín Fernández «estas cifras poñen de manifesto a conversión da promoción local do emprego como unha das políticas relevantes do goberno municipal saínte, consolidándose non só técnica e administrativamente, senón tamén financeiramente». En este campo los problemas han venido de las ayudas de la Xunta. Es cierto que con su colaboración se han puesto en marcha varias iniciativas importantes, pero también que este año el gobierno autonómico ha cerrado el grifo. Ello ha impedido dar continuidad al obradoiro de empleo Vigozoo y a la escola-obradoiro Mar de Vigo que funcionaron en años anteriores. Las dos junto con la del Jardín Histórico de Castrelos permitieron dar formación retribuida a 245 personas desempleadas. Fernández se despidió ayer con críticas a la Xunta por esta cicatería con la primera ciudad de Galicia, que el concejal no dudó en enmarcar «na política clientelar das subvenciones autonómicas a concellos sen estructuras nas políticas de emprego». El todavía titular de Empleo se muestra satisfecho de las cifras de actividad aunque reconoce que Vigo está todavía a mucha distancia de ayuntamientos como Gijón, que destina a estos fines un presupuesto nueve veces superior. En Vigo el servicio de orientación atendió a 4.500 personas, el de asesoramiento a emprendedores a 1.700 y el resto hasta 7.000 fueron contratos de formación.