El fuerte oleaje dificulta la limpieza de Cíes y nueva arena cubre el fuel

VIGO

CAPOTILLO

Temor a que el cambio del viento pueda desplazar a la gigantesca mancha hacia la ría Marineros de bajura sin trabajo empiezan a buscarse empleo en otro tipo de barcos y se teme un éxodo

07 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

A El míto de Sísifo se hace realidad todos los días en las islas Cíes. Sísifo tenía como misión subir una roca hasta la cima de al montaña cuando alcanzaba la cumbre, se le escapaba y comenzaba a rodar ladera abajo. Y otra vez a empezar. En el archipiélago que forma el parque nacional sucede igual, aunque a primera vista podría parecer que no. El fuerte oleaje dificultó ayer enormemente las labores de los barcos del millar de marineros y voluntarios llegados desde Cangas, Arcade, Canido y otros muchos otros lugares de la ría. Una de las playas de Cíes parecía ayer inmaculada. Pero la basura estaba debajo de la alfombra. Las olas habían depositado mansamente nueva arena sobre el chapapote. Se escarbaba un poco y allí estaba el fuel plastoso, como un Alien a punto de salir. Los marineros y voluntarios están pendientes del viento que puede arrastrar hacia la costa al ogro negro, una gigantesca mancha de mil quinientos kilómetros cuadrados. Los «pequeños David», a bordo de planeadoras luchaban ayer contra las garras de ese ogro extendidas sobre las Cíes, queriendo arrebatar un patrimonio de todos. Pablo Portela es uno de esos miles de «davides» que luchó contra Goliath en Cíes. Ayer el mediodía hacía un descanso en el puerto después de mucho bregar. «Yo andaba en los barcos de bajura, me he quedado sin empleo, pero por suerte he conseguido enrolarme en un mercantes para Inglaterra». Muchos van a marcharse a Canarias, vaticina otro cooperante