J. SANTOS REPORTAJE La Plataforma Antipeaxe cuestiona la sinceridad de los alcaldes
09 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.L asunto del peaje de Rande se parece cada vez más a estos seriales eternos con los que las televisiones obsequian al espectador desprevenido después de comer, antes de cenar y, en general, a todas horas. Al principio de todo el PP decía no a la reivindicación popular, es decir, sí a pagar peaje por cruzar el puente de Rande. Después, sin que nada cambiase, al menos aparentemente, fue de repente sí; es decir, no a pagar peaje por cruzar el puente. Más tarde empezó a ser si, pero no. A continuación fue sí, pero sólo un poquito -la tarjeta, que de momento es sólo una entelequia- y no a todo lo demás. Ahora, de nuevo, el recado de los alcaldes de O Morrazo es que sí a la gratuidad total, mientras que Cuiña, su mentor, se mantiene en que lo que hay -la tarjeta, de nuevo- es lo que hay y no habrá ni un milímetro más. Utopía No está claro cómo interpretar esta extraña sucesión de afirmaciones, negaciones y recados. Al principio, el PP decía que no era posible suprimir el peaje entre O Morrazo y Vigo. Tal esperanza era una utopía y, en versión de Jaime Pita, empeñado en buscar argumentos improbables para apoyar tal postura, iba a generar un incremento enorme del tráfico y la consecuente inseguridad en las carreteras. Incremento del tráfico El tráfico se incrementó, efectivamente, pero el peaje se mantuvo, si bien rebajado, para alegría de Audasa, que vio como crecían sus beneficios a la chita callando, hasta alcanzar los 6.922 millones de pesetas (41.602.057,87 euros) en el año 2000. La presión ejercida por la Plataforma Antipeaxe mediante movilizaciones (pagos en pesetas, marchas a pie) generó un primer cambio. El PP empezó a decir que sí, que era posible suprimir el peaje. Cuiña se puso al timón. Tomó el mando. Convocó a los alcaldes de los municipios más afectados. Les propuso un documento institucional que los comprometía a negociar con el Ministerio de Fomento la supresión del peaje de Rande y la rebaja a la mitad, al menos, del tramo Pontevedra-Vigo. No se contentarían con menos. Meses después de la firma del documento, Fomento revela que no se habían iniciado siquiera tales negociaciones. Nunca se llegaron a realizar, al menos oficialmente, de hecho. El documento institucional fue a parar a la papelera, con firmas y todo. Apareció entonces el invento de la tarjeta. Xunta y Diputación firmaron un convenio por el cual se comprometieron a subvencionar a los usuarios que cumpliesen un sin fin de requisitos. Se tramitaron unas tres mil solicitudes, un porcentaje bastante discreto sobre el número de usuarios que atraviesa cada día el puente. La tarjeta, además, no acaba de materializarse, de tomar forma física concreta. Cuiña dijo con gran rotundidad que hasta ahí había llegado la Xunta y que no iba a haber nada más. Que se desengañaran los que creían que se podía alcanzar la gratuidad de Rande o una rebaja importante para viajar de Vigo a Pontevedra. Sigue la protesta La Plataforma Antipeaxe mantuvo viva su reivindicación. La única solución es la gratuidad para todos y la reducción del tramo Pontevedra-Vigo, dijo. El PP insistía en que no era posible. De repente, salen los alcaldes de Cangas, Moaña y Bueu (del PP) a la palestra, muy enérgicos todos, reclamando la gratuidad y acusando a Audasa. Semanas antes habían bendecido la tarjeta como el gran invento del siglo y la gran solución.