El fallo del Tribunal Superior anulando la ordenaza será recurrido El gobierno cangués iniciará los trámites para volver a aprobar la ordenaza que regula los precios del servicio de basura tras ser anulado por el TSXG el acuerdo plenario de diciembre del 2000 que entró en vigor en el 2001. El equipo de gobierno, además, recurrirá la sentencia judicial ante la sala de lo contencioso del Supremo. La oposición criticó con dureza al PP. Lo acusa de prepotencia al tiempo que felicita a la Federación de Comerciantes, el colectivo que recurrió el acuerdo.
22 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.J.SANTOS CANGAS El gobierno cangués no comparte los argumentos de los jueces que anularon la ordenanza que fija los precios del servicio de basuras. Su intención es volver a aprobarla y, simultáneamuente, recurrir la sentencia ante el Supremo. El alcalde cangués justifica la actuación del equipo de gobierno en todo el proceso que culminó con la privatización del servicio y el incremento de los recibos. El PP impuso su mayoría absoluta para aprobar la ordenaza en cuestión y, a juicio del TSXG, tenía el propósito de hacer caso omiso de cuanto pudiera alegarse contra el acuerdo inicial. Sotelo afirma que la alegación presentada por Fecimo fue desestimada de forma expresa. Admite que no se resolvió la enviada por el BNG (por correo desde Santiago) porque no había llegado y no figuraba por tanto en el expediente. Para el alcalde cangués, el hecho de que el Bloque remitiese su alegación el último día por correo implica fraude de ley, abuso de derecho y mala fe. El PP cangués fue, sin embargo, el que inventó este sistema cuando gobernaba el cuatripartito. En una ocasión envió un recurso al presupuesto el último día de plazo desde Guadalajara. En cualquier caso, con los citados argumentos, que figuraban en el informe del secretario municipal, la alegación del BNG fue rechazada al mes siguiente, tras ser aprobada la ordenaza. El TSXG calificó de «insólito» que se rechazase la citada alegación un mes después de aprobar las tasas. El alcalde entiende que lo insólito sería debatir la alegación sin conocerla. Considera, además, que el sistema utilizado por el BNG es una «táctica dilatoria».