Los tribunales han tumbado gran parte de las actuaciones llevadas a cabo por los últimos gobiernos municipales de la ciudad El Concello de Vigo vive más pendiente que nunca de los juzgados. El urbanismo se lleva la palma en cuanto a sentencias que castigan la gestión municipal, pero también hay fallos referidos al monopolio funerario, las concesiones de servicios o la expropiación de terrenos. El actual equipo de gobierno ha heredado una situación difícil: el Plan General de 1993 hace aguas, ya no es posible seguir blinbando el monopolio funerario, hay que pagar terrenos mal expropiados para el recinto ferial de Cotogrande y la depuradora del Lagares, y, además, los tribunales pueden tumbar el sistema de cobro de Seragua y, quizá, el macrocontrato de la basura. En muchos de estos casos existen sentencias firmes, pero el Ayuntamiento gana tiempo a través de recursos.
01 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.La penosa relación del Concello vigués con los juzgados viene de lejos (Vitrasa en los setenta; Guvasa en los ochenta). Sin embargo, nunca como hasta ahora se habían acumulado tantas actuaciones puestas en entredicho. El urbanismo de Vigo es carne de juzgado. Los técnicos municipales han advertido al alcalde de que la sensación de inseguridad que se puede dar con nuevas sentencias no favorece en nada la imagen del Concello. Quizá por eso, Castrillo dice que es imprescindible acelerar la redacción del nuevo Plan General. El de 1993 fue votado por los socialistas y los nacionalistas. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia le ha dado muchos quebraderos de cabeza al Ayuntamiento. Además de tumbar decenas de actuaciones urbanísticas, ya ha anulado cautelarmente algún aspecto de la ordenaza que regula la actividad funeraria y estudia si procede la suspensión de todo el documento. El Tribunal Supremo, por su parte, está pendiente de ratificar fallos del juzgado coruñés sobre el PGOU, el sistema de cobro de Seragua y la expropiación de terrenos. Todos estos asuntos provocaron fuertes protestas ciudadanas.