La fiebre del running y del ejercicio físico ha provocado un bum de aplicaciones enfocadas a controlar las constantes del cuerpo, los hábitos o las rutinas de los entrenamientos. Es de aquí de donde surgen las pulseras inteligentes.
Jawbone Up. Es uno de los dispositivos de más éxito que, conectado al móvil a través de una aplicación, registra los movimientos y el sueño, permite vigilar la ingesta de alimentos y los estados de ánimo, y, extrayendo todos estos datos, ofrece información útil. Su precio es de 129 euros y puede adquirirse en la tienda online de la compañía en algunos de los colores disponibles.
Fitbit Flex. Mide la actividad física y la cantidad y calidad del sueño. Se basan en la motivación. Su objetivo es que el usuario se ponga determinadas metas (unos puntos led marcan cada 20 % del objetivo conseguido). Cuesta 100 euros.
LG Smarth Activity Tracker. Con un sencillo diseño, controla las constantes vitales permitiendo compartir los datos directamente con otros usuarios sin necesidad de hacerlo a través de la aplicación, como hacen el resto de dispositivos. Cuenta con una pequeña pantalla táctil, tecnología GPS y sincronización a través de bluetooth con los smartphones, lo que le permite mostrar llamadas y mensajes entrantes.
Amiigo. Este revolucionario brazalete es compatible con Apple y Android. Estudia de forma detallada la rutina de ejercicios del usuario y cómo afecta a su cuerpo. Con conexión bluetooth 4 y una autonomía de hasta seis días, se diferencia de sus competidores porque, aseguran sus fabricantes, es capaz de identificar el tipo de actividad que se está realizando y medir el ritmo cardíaco. Ya se pueden reservar pero aún no está en el mercado -llega este otoño- y se calcula que valdrá unos 100 euros.