El Deportivo, ante el partido clave del ascenso directo

El equipo blanquiazul, obligado a ganar hoy en Riazor al Majadahonda, necesitará al menos 24 puntos para alcanzar las dos primeras plazas, según los precedentes


A Coruña

La historia pone en entredicho las matemáticas. Claro que las sumas siguen encajando, los puntos por jugar dan margen y el Deportivo depende de sí mismo para optar al ascenso directo. Pero un repaso a las ocho últimas clasificaciones finales (desde que entre el tercer y el sexto puestos juegan la promoción) permiten comprobar el gigantesco desafío al que el equipo coruñés está obligado para subir directamente a Primera. Todo comienza a las cuatro de esta tarde, cuando los blanquiazules y el Majadahonda saltarán a Riazor en pos de algo más que tres puntos. Porque si el cuadro madrileño los necesita para tomar la iniciativa en la lucha por la salvación, en el caso local se tornan esenciales para no despedirse en la práctica de alcanzar las dos primeras posiciones.

Desde que en el 2011 se implantó este sistema de retorno a Primera, siempre los dos clasificados en la cima de la tabla a diez jornadas del final acabaron subiendo directamente. Solo el Sporting y el Villarreal se convirtieron en excepciones a la regla y dieron el salto desde la zona de promoción al ascenso sin doble eliminatoria. El equipo asturiano lo consiguió en la temporada 2014-15, cuando llegó al arranque de la jornada 33.ª a un punto del Girona y necesitó sumar 24 puntos (de 30) para encaramarse a la segunda plaza. Repitió el espléndido final de Liga del Villarreal dos años antes (curso 2012-13), que tras 32 partidos marchaba a dos puntos del Alcorcón, pero finalmente añadió 23 puntos más y acabó retornando a Primera por la vía rápida. Ahora mismo el Deportivo sufre una desventaja de cuatro puntos (significativamente más amplia que estos precedentes), por lo que todo apunta a que los 23 o 24 puntos que ellos sí les bastaron, se quedarían cortos esta vez. Como faltan 30 en juego, el equipo entrenado por Natxo González no puede permitirse un solo tropiezo más (y mucho menos contra un rival como el de hoy, en las antípodas de su pugna) para que el regreso directo a Primera siga revelándose como un horizonte real.

En el momento más crítico de la temporada, cuando el Deportivo necesita un triunfo que se convierta en el primero de muchos en pos del objetivo marcado en verano, y con Bergantiños de baja por sanción, Natxo González prescindió de Mosquera: coruñés, uno de los capitanes, superviviente del descenso (quedan siete en la plantilla) y por el que el club hizo un esfuerzo hace tres años para que se convirtiese en uno de los líderes de esta era. Tampoco figuran entre los 19 elegidos Saúl (quien ha dejado de contar en la segunda vuelta y cuando solo le quedan unos meses de contrato en A Coruña), Dubarbier e Íñigo López, habitualmente descartados. Krohn-Dehli sigue lesionado y Cartabia, que entró en la lista, es duda.

En el reencuentro de Carlos Fernández con Riazor, donde no es titular desde el 6 de enero, el entrenador medita un once que respecto al choque de Oviedo contará con dos cambios seguros. Marí devolverá al banquillo a Somma, mientras el regreso de Expósito reestructurará el mediocampo, donde Didier Moreno será el mediocentro defensivo y el exfabrilista ocupará la derecha del rombo. En el lateral Bóveda y Simón se juegan un puesto.

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