Vicente Gómez: «Todavía falta que meta 3 o 4 goles, que nos servirán para ascender»

Admite que tiene que mostrarse más ofensivo, pero advierte que es especialista en marcar en momentos clave


A Coruña

Llegó al Deportivo para desconectar de la presión que había vivido en el último año en Las Palmas. Sin ganas de hacer mucho ruido. Pero se encontró que fue recibido como un referente. Esa respuesta del vestuario a su fichaje y la conexión que siente con la grada han hecho a Vicente Gómez (Las Palmas, 1988) implicarse de una manera que no esperaba. Tanto, que sueña con ser protagonista importante en el regreso a Primera. Asume que su estado no es el de inicio de temporada, pero discrepa con que esté a un nivel bajo en la actualidad. Eso sí, siente que le falta ser más ofensivo, pisar más el área contraria y se compromete a marcar «tres o cuatro goles» que servirán al Deportivo para ascender. Porque el canario tiene «clarísimo lo que va a suceder a final de temporada: que el Dépor subirá».

-¿Qué fue del Vicente Gómez que realizó un sensacional inicio de temporada?

-Pues quizá ahora me hacen más marcajes al hombre. El equipo también jugaba mejor y ahí es más fácil destacar todos. Me llegaban más balones. Podía desbordar. Pero no me vuelvo loco. Lo único que sí veo es que no marco goles. Me parece algo increíble, porque siempre fui un futbolista de anotar más y dar asistencias. Solo llevo una, aunque también es cierto que di algunas que parece mentira que los compañeros las hayan fallado (se ríe). Necesito estar más cerca del área, nada más. Los datos físicos dicen que estoy fresco, que soy de los futbolistas que más kilómetros recorro. De cara a estos últimos partidos, me he propuesto llegar más al área porque tengo sensaciones muy parecidas a cuando mejor me he encontrado. Tengo que volver a asociarme igual con mis compañeros.

-Tiene que espabilar porque queda poco.

-Lo sé. Pero todavía faltan tres o cuatro goles que nos van a servir para ascender. Yo me muevo mucho por sensaciones. Y tengo clarísimo lo que va a pasar a final de temporada. Igual que el año pasado sabía que nos íbamos para el pozo. Ver cómo ha reaccionado este año el equipo ante situaciones delicadas me deja más tranquilo. En lo personal, le dije a Edu que voy a superarlo en goles, y él lleva dos. Y en lo colectivo, vamos a subir. No sé si directamente o en promoción, pero lo haremos.

-Habla del vestuario. Durante todo el año se ha ponderado la bondad de este grupo. Pero ¿no faltan ese par de cabrones que en su día pidió Toshack?

-Es que los hay.

-¿Quiénes son?

-No le voy a contar lo que pasa dentro del vestuario, pero créame que hay personalidad. La gente es autocrítica y nos decimos las cosas a la cara. Se habla mucho y todo se dice a la cara. No creo que por montar el espectáculo en el campo se arregle nada.

-Usted es de los que ha dado un paso al frente a la hora de hacerse escuchar.

-Un poco sí, pero casi sin querer. Mire. Llegué aquí casi de tapadillo con la única intención de hacer mi trabajo: jugar al fútbol y pasar inadvertido. Pero esta gente me ha hecho sentir muy valorado. Después del desastroso año que pasé en Las Palmas, pensé que lo mejor era venir y desconectar un poco. Ir a lo mío. Tratar de no involucrarme tanto como lo estaba para que el fútbol no me afectase más allá del campo y no afectase a mi familia tanto como allí. Iba más por ahí. Pero me ha sorprendido tanto el reconocimiento que tuve del grupo, que he adquirido una responsabilidad que no esperaba. Solo yo sé lo que me ha ayudado este vestuario. Por eso le digo que con este vestuario y con el cuerpo técnico tan preparado que tenemos, vamos a ascender.

-Buen reconocimiento hacia los inquilinos del banquillo en un momento delicado para ellos.

-Es que creo que lo están haciendo muy bien. Le digo que pocas veces me ha pasado que lo que se habla durante la semana en el vestuario se cumpla tal cual en el campo el fin de semana. Me refiero, principalmente, al análisis del rival y a cómo hay que combatirlo. Otra cosa es que luego estemos más o menos acertados nosotros. He tenido algún entrenador con el que no se parecía en nada lo que había explicado él a lo que hacían los rivales y, sin embargo, luego ganábamos todos los partidos y decía: «Pero cómo puede ser posible esto».

-Demuestra su convencimiento en el ascenso. ¿Cómo se puede convencer a la afición que tanto duda ahora?

-A la afición no hay que tratar de convencerla. Hay que demostrárselo. A esta hinchada poco se le puede pedir. A lo largo de los años, la afición del Deportivo ha demostrado mucho a toda España. Yo lo veía cuando venía con el Las Palmas. Casi siempre gané y la gente acababa aplaudiendo al equipo. Lo hizo con los descensos...

-Pero eso es demasiado cómodo para el futbolista. Tampoco viene mal que presione un poco la grada, ¿no?

-Al revés. Eso te hace identificarte más. Pero la gente también aprieta aquí cuando tiene que apretar. Protesta, pero desde el respeto. Y eso ayuda a que el jugador se identifique. Ves que la gente se mata por venir a verte. Por animar. Gastan el día de descanso en hacer kilómetros para arropar al equipo. Y eso te obliga, inconscientemente, a dar más de ti. Mire, yo no soy deportivista de cuna. Llevo poco tiempo aquí. Pero tener esta gente detrás me hace valorar mucho más este club. Empiezo a sentir muy profundamente este escudo y sé que acabaré queriéndolo mucho. Si hubiera llegado y me hubiera encontrado una gente que a la mínima te insulta, pues seguro que me daría todo más igual. Pero no ha sucedido. Hay críticas, como tiene que haberlas, pero desde el respeto. Y eso, te hace sentir más todo esto. Ves a una afición implicada y te obliga a dar un poco más de ti mismo.

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