La Copa Libertadores, también en blanquiazul

TORRE DE MARATHÓN

WASHINGTON ALVES | REUTERS

Marlos Moreno, Turu Flores, Morel, Lux... la lista de jugadores del Deportivo de La Couña que han estado presentes en una final de la Libertadores es extensa. Algunos con más fortuna que otros

24 nov 2018 . Actualizado a las 16:01 h.

Ruido. Muchísimo ruido. Pólvora y estruendo. Papelitos volando por los aires y ecos de tambores salidos de  gargantas de hormigón -los asientos de plástico son un concepto reciente y de idiosincrasia europea - que cambian sus ritmos con tanta rapidez como se cambia de país.

Gente encaramándose por vallas que más que de un estadio parecen de un paso fronterizo. Recintos llenos e incontables personas hacinadas saltando -descamisados en el mejor de los casos- trazando movimientos hipnóticos. Hay alcohol y desenfreno, les gusta recordarlo en sus cánticos, y aún así es armonioso. Humo verde, humo amarillo, rojo, azul y negro. También hay violencia. Sobre el hormigón y sobre el césped. Jugadores que prefieren ajustar cuentas en los túneles de vestuarios antes que en Twitter o Instagram.

Infiernos futbolísticos con los que tienen pesadillas los guardias de seguridad que vigilan los, por lo general, tranquilos graderíos del viejo continente. Y sin embargo, todos quieren estar ahí: Los venezolanos y los bolivianos, que nunca han colado un representante en la final. Chilenos, paraguayos y uruguayos, también. La quieren los colombianos. La quieren los ecuatorianos y peruanos. Y la ansían por encima de todo argentinos y brasileños, grandes dominadores del palmarés de la Copa Libertadores. La Champions League de Sudámerica. Una reducción para turistas, porque esta competición nada tiene que ver con la europea. No hay dinero, las patadas aún vencen al talento, pero la pasión, activo inexportable, rezuma. 

La Bombonera llena durante el último entrenamiento de Boca Juniors antes del partido de vuelta
La Bombonera llena durante el último entrenamiento de Boca Juniors antes del partido de vuelta JUAN MABROMATA | AFP

Y en ese escenario, un exdeportivista vive las interminables fechas que la competición impone entre ida y vuelta. Entre la ida y la vuelta de un Boca - River. Una final que dura quince días en el mundo y una eternidad en Buenos Aires. En el primer asalto, Germán Lux saltaba como una exhalación del banquillo para abrazar a Lucas Pratto tras el gol que suponía el empate de River Plate. Corría el minuto 35.

El arquero argentino, tras seis temporadas en el Deportivo, vive sus últimos años de fútbol formando parte del reparto de una final histórica y es el último deportivista en comparecer en una final de la Copa Libertadores. 

ALEJANDRO PAGNI | AFP

No es el único. Otros exdeportivistas vivieron antes que él este viaje, tal vez a la inversa. A Germán Lux le ha llegado este momento después de una vida en Europa, pero lo tradicional ha sido que el éxito al otro lado del Atlántico sirva de salvoconducto al próspero balompié europeo. 

Jose Óscar «Turu» Flores - 1994

Leyenda del Deportivo, pesadilla del celtismo y un integrante importante de la plantilla que logró proclamarse campeona -tal vez el término «campeonar» sea más adecuado en este contexto- en la temporada 1999-2000. Llegó al Deportivo procedente de Unión Deportiva Las Palmas, equipo en el que aterrizó tras ser uno de los puntales de Vélez Sarsfield. Con el equipo académico levantó la Copa Libertadores en el año 1994 tras derrotar al São Paulo en la tanda de penaltis y ser titular tanto en la ida como en la vuelta. 

CÉSAR QUIÁN

Ese mismo año se proclamaría campeón de la Copa Intercontinental tras derrotar al todopoderoso Milan de Fabio Capello (Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini, Albertini, Desailly, Donadoni, Boban). Gloria mundial para un conjunto entrenado por el mítico Carlos Bianchi y con Chilavert o José Basualdo en sus filas.