La Copa Libertadores, también en blanquiazul

Marlos Moreno, Turu Flores, Morel, Lux... la lista de jugadores del Deportivo de La Couña que han estado presentes en una final de la Libertadores es extensa. Algunos con más fortuna que otros


Ruido. Muchísimo ruido. Pólvora y estruendo. Papelitos volando por los aires y ecos de tambores salidos de  gargantas de hormigón -los asientos de plástico son un concepto reciente y de idiosincrasia europea - que cambian sus ritmos con tanta rapidez como se cambia de país.

Gente encaramándose por vallas que más que de un estadio parecen de un paso fronterizo. Recintos llenos e incontables personas hacinadas saltando -descamisados en el mejor de los casos- trazando movimientos hipnóticos. Hay alcohol y desenfreno, les gusta recordarlo en sus cánticos, y aún así es armonioso. Humo verde, humo amarillo, rojo, azul y negro. También hay violencia. Sobre el hormigón y sobre el césped. Jugadores que prefieren ajustar cuentas en los túneles de vestuarios antes que en Twitter o Instagram.

Infiernos futbolísticos con los que tienen pesadillas los guardias de seguridad que vigilan los, por lo general, tranquilos graderíos del viejo continente. Y sin embargo, todos quieren estar ahí: Los venezolanos y los bolivianos, que nunca han colado un representante en la final. Chilenos, paraguayos y uruguayos, también. La quieren los colombianos. La quieren los ecuatorianos y peruanos. Y la ansían por encima de todo argentinos y brasileños, grandes dominadores del palmarés de la Copa Libertadores. La Champions League de Sudámerica. Una reducción para turistas, porque esta competición nada tiene que ver con la europea. No hay dinero, las patadas aún vencen al talento, pero la pasión, activo inexportable, rezuma. 

La Bombonera llena durante el último entrenamiento de Boca Juniors antes del partido de vuelta
La Bombonera llena durante el último entrenamiento de Boca Juniors antes del partido de vuelta

Y en ese escenario, un exdeportivista vive las interminables fechas que la competición impone entre ida y vuelta. Entre la ida y la vuelta de un Boca - River. Una final que dura quince días en el mundo y una eternidad en Buenos Aires. En el primer asalto, Germán Lux saltaba como una exhalación del banquillo para abrazar a Lucas Pratto tras el gol que suponía el empate de River Plate. Corría el minuto 35.

El arquero argentino, tras seis temporadas en el Deportivo, vive sus últimos años de fútbol formando parte del reparto de una final histórica y es el último deportivista en comparecer en una final de la Copa Libertadores. 

No es el único. Otros exdeportivistas vivieron antes que él este viaje, tal vez a la inversa. A Germán Lux le ha llegado este momento después de una vida en Europa, pero lo tradicional ha sido que el éxito al otro lado del Atlántico sirva de salvoconducto al próspero balompié europeo. 

Jose Óscar «Turu» Flores - 1994

Leyenda del Deportivo, pesadilla del celtismo y un integrante importante de la plantilla que logró proclamarse campeona -tal vez el término «campeonar» sea más adecuado en este contexto- en la temporada 1999-2000. Llegó al Deportivo procedente de Unión Deportiva Las Palmas, equipo en el que aterrizó tras ser uno de los puntales de Vélez Sarsfield. Con el equipo académico levantó la Copa Libertadores en el año 1994 tras derrotar al São Paulo en la tanda de penaltis y ser titular tanto en la ida como en la vuelta. 

Ese mismo año se proclamaría campeón de la Copa Intercontinental tras derrotar al todopoderoso Milan de Fabio Capello (Tassotti, Baresi, Costacurta, Maldini, Albertini, Desailly, Donadoni, Boban). Gloria mundial para un conjunto entrenado por el mítico Carlos Bianchi y con Chilavert o José Basualdo en sus filas.

Luizão - 1998

Pese a que se marchó del Deportivo sin pena ni gloria, Luizão venía avalado por una exitosa trayectoria en Brasil. El delantero llevó al Vasco da Gama a levantar el trofeo de las Libertadores por primera vez en su historia siendo además el segundo máximo goleador de la competición y anotando un tanto crucial en la final frente al Barcelona de Ecuador.

Cuatro goles con el Deportivo fueron su rácano bagaje tras una única temporada en Riazor antes de hacer las maletas para marcharse al fútbol alemán. Tampoco le fue bien.

Cesar Sampaio - 1999/2000

49 veces internacional absoluto con una gran Canarinha, el caso de Cesar Sampaio es un expediente extraño. Llegó al Deportivo después de que el cuadro entonces entrenado por Javier Irureta se proclamase campeón de Liga. Parecía una incorporación de garantías que serviría para dar un nuevo salto de calidad en un equipo lleno de talento. Pero nunca funcionó. 

Su trayectoria es curiosa. Debutó como profesional en el Santos brasileño y posteriormente se alistó en las filas del Palmeiras pero abandonó su país tras aceptar una exótica oferta del fútbol japonés. Tras tres años en la isla, volvió al Palmeiras donde disfrutó de los años de gloria del «Verdão». 

Le tocó vivir la cara y la cruz del fútbol en el Palestra Itália -el viejo y clásico estadio del equipo-. En el año 1999, Palmeiras alcanzaría la final y lograría hacerse con el título tras derrotar al Deportivo Cali en la tanda de penaltis. Sampaio tuvo el honor de levantar el título continental como capitán de aquel equipo ante la amargura de los narradores colombianos que veían como una vez más la Copa se escapaba de su país de forma cruel.

Al año siguiente le tocaría vivir la cruz. Palmeiras volvió a alcanzar la final de la Libertadores. Con Sampaio como capitán y Scolari en el banquillo, los brasileños cayeron en la tanda de penaltis frente a Boca Juniors que levantaba por aquel entonces su tercera copa. Clásico equipo dirigido por Bianchi con los Córdoba, Arruabarrena, Samuel, Schelotto, Palermo o Riquelme.

 Paulo Assunçao - 2001

Si lo de Sampaio en el Deportivo fue un fracaso, mejor no ponerle adjetivo al paso de Paulo Assunçao por el equipo. Mediocentro de corte defensivo, llegó en el invierno del año 2012 a A Coruña para tratar de dar poso a un equipo que coqueteaba con el descenso tras una fructífera etapa en el Atlético de Madrid

 

El jugador de entonces 32 años se marchó sin pena ni gloria y contribuyendo al descenso del equipo en una temporada para el olvido. En el Palmeiras se quedó a las puertas de poder disputar la Libertadores tras alcanzar las semifinales en el año 2001. Boca fue de nuevo el verdugo del conjunto de São Paulo que trataba de alcanar su tercera final consecutiva. El club argentino se proclamaría campeón por cuarta vez de la competición tras derrotar al Cruz Azul mexicano. 

Luizão - 2005

De nuevo el brasileño aparece en la lista. Tras su también decepcionante paso por Alemania el delantero decidió volver al continente que lo había encumbrado, esta vez en el São Paulo. Fue un acierto. En la temporada 2005 el equipo paulista levantó su tercera Libertadores tras derrotar al también brasileño Atlético Paranaense con gol incluido en la final y colándose en la lista de máximos anotadores del torneo.

En el minuto 5:15 puedes ver el tanto del exdeportivista que alzaba su segunda Libertadores tras la lograda en el 1998 con el Vasco da Gama.

Claudio Morel - 2007

Llegó al Deportivo en la temporada 2010-2011 como candidato a ocupar el carril izquierdo de la defensa después de defender seis temporadas la camiseta de Boca Juniors. Con el equipo del barrio de la Boca levantó la Copa Libertadores en el año 2007 tras imponerse a Gremio por un marcador global de 5-0.

El paraguayo era el único jugador no argentino en el once de un equipo plagado de estrellas y de clase. Ledesma, Éver Banega, Juan Román Riquelme, Rodrigo Palacio o Martín Palermo formaban parte de aquel equipo dominador entrenado por Miguel Ángel Russo. Riquelme fue la estrella de aquella final.

Su etapa como blanquiazul no fue demasiado fructífera. Vivió el descenso ante el Valencia aunque nunca logró hacerse con la titularidad y Lotina apostó por reconvertir a Manuel Pablo a la banda derecha antes que apostar por el sudamericano. Se desquitó al año siguiente ayudando a devolver al Dépor a Primera División convirtiéndose en un hombre importante y desplazando del once a un inconsistente Ayoze. No renovaría para poder seguir jugando en la máxima categoría del fútbol español.

Fabián Estoyanoff y Jonathan Urreta - 2011

Otro que no será recordado como blanquiazul. Llegó del Cádiz con la etiqueta de atacante de calidad y con magia pero el uruguayo se diluyó en el fútbol que proponía Joaquín Caparrós. Solo una temporada en la que anotaría un único tanto.

Su éxito americano, como el de Lux, le cogió en el camino de regreso. Tras no triunfar ni en Valencia, ni en Cádiz, en A Coruña, ni en Valladolid buscó otros horizontes. Tampoco le fue bien en Grecia donde desembarcó antes de regresar a Peñarol. Con los carboneros se quedó a un paso de la gloria. El Santos de Neymar, Ganso, Danilo y Elano fue el verdugo de Estoyanoff en la final de la Libertadores del 2011. En ambos partidos, Larry salió desde el banquillo en un equipo en el que compartía vestuario con otro exdeportivista: Jonathan Urretaviscaya. 

Estoyanoff sigue defendiendo hoy la camiseta de Peñarol. Urreta es una pieza clave en el Monterrey mexicano.

Marlos Moreno - 2016

Un sorprendente Atlético Nacional se proclamó campeón de la Copa Libertadores del año 2016 ante un finalista no menos sorprendente, el Independiente del Valle de Ecuador, que apartó a Boca Juniors del camino venciendo en los dos partidos de las semifinales.

En el lado colombiano, un eléctrico extremo llamó la atención de los ojeadores del Manchester City que pagaron una importante cantidad de dinero por él. El tal Marlos Moreno necesitaba buscar minutos en Europa antes de afrontar el reto de tratar de hacerse un hueco en un equipo puntero de la Premier y el Deportivo comenzó a mover los hilos en busca de una cesión que finalmente consiguió. 

En A Coruña, Marlos Moreno cuajó una temporada decepcionante. Voluntarioso con el balón de los pies pero poco efectivo en su fútbol, sacó de sus casillas a la hinchada en repetidas ocasiones. Como vino se fue. El Girona fue su siguiente destino antes de renunciar a la aventura europea y probar suerte en Brasil vistiendo la camiseta del Flamengo.

De aquel Atlético Nacional solo Davinson Sánchez, central del Tottenham, disfruta hoy de una carrera exitosa en Europa. 

Pepe Sand

 Muy pocos en A Coruña creerían, si se lo contasen en la temporada 2010-2011, que Pepe Sand lideraría siete años después a un equipo hasta la final de la Copa Libertadores. Aquel delantero sin fama, fuera de peso y de paso testimonial en aquella temporada del descenso, es una leyenda en Lanús. El equipo de Buenos Aires se quedó a un paso de conquistar la gloria en la edición del año pasado y solo Gremio, en el último peldaño de la competición, truncó el sueño.

Su participación fue clave y con 37 años fue el máximo goleador del torneo con nueve tantos y gol incluido en la final. Con él hablamos el año pasado antes de afrontar aquella final.

Un caso increíble aunque el jugador ya contaba con reputación en el fútbol argentino antes de desembarcar en A Coruña procedente de los Emiratos Árabes. Como blanquiazul, los que tengan más memoria recordarán aquel partido ante el Real Madrid. Y poco más.

River-Boca, no va más por la Libertadores

La Voz

El sábado a las nueve de la noche duelo definitivo por el título

No va más en la final de la Copa Libertadores, una competición cuyo duelo decisivo se articula en un envite doble y que este año por primera vez en la historia ofrece el superclásico del fútbol argentino (River Plate contra Boca Juniors) en dos raciones. Mañana, a las nueve de la noche (retransmitido por #Vamos de Movistar + y en Fox Sports), la segunda y definitiva.

El partido de ida acabó con empate a dos goles. A pesar del buen juego del River Plate, el acierto fue de Boca Juniors. Ese enfrentamiento acumuló tensión desde el día anterior, cuando tuvo que ser aplazado por las fuertes lluvias que cayeron sobre Buenos Aires y que dejaron impracticable el césped de La Bombonera.

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