Antonio García Ferreras: «En el programa apostamos por un periodismo que incomoda»

Raquel de Blas MADRID / EFE

TELEVISIÓN

García Ferreras es jefe de informativos de La Sexta.
García Ferreras es jefe de informativos de La Sexta. ángel martínez < / span>efe< / span>

Cree que la audiencia «no justifica absolutamente nada»

02 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Antonio García Ferreras (León, 1966) reivindica al periodista rebelde que incomoda al poder y se «desconcierta» con aquellos colegas que «llevan puesta la camiseta» de algún partido político. Ocupa la dirección editorial y de informativos de La Sexta y asegura que se siente cómodo contando lo que ocurre.

-La audiencia responde a su programa, «Al rojo vivo». ¿Qué encuentra el espectador en él?

-Apostamos por un periodismo que incomoda, buscando las respuestas, queremos contarles a los ciudadanos lo que creemos que tienen derecho a saber. La audiencia me preocupa pero no me obsesiona, porque la televisión tiene un hándicap, y es que a veces piensas tanto en ganar audiencia que te puedes perder a ti mismo.

-¿La audiencia entonces no lo justifica todo?

-No justifica absolutamente nada.

-Ha estado en la comunicación del Real Madrid. ¿En qué lado prefiere trabajar?

-En el que estoy ahora. Yo amo el periodismo. Yo, que soy de familia minera, creo que este oficio es como trabajar en una mina de carbón: llegas a casa, pero por mucho que te laves, el carbón sigue pegado a la piel. Yo este oficio lo tengo pegado a la piel, donde me siento cómodo es contando lo que ocurre, en este lado de la trinchera.

-Fue enviado especial en diversos conflictos bélicos ¿Echa de menos ese periodismo?

-El momento en el que yo más plenamente me he sentido periodista ha sido en la guerra de Yugoslavia, en Ruanda, en el Congo o en Haití. Es donde me he sentido periodista en su totalidad porque todo se vive con una enorme intensidad.

-¿Estamos ahora más acomodados los periodistas?

-No, creo que cada uno tiene que hacer un tipo de trabajo. No todo el mundo puede ser corresponsal de guerra o enviado especial, que requiere de un valor, de una honestidad y de una fuerza especial. Pero también hay un periodismo valiente que se realiza día a día, no solo los que somos críticos con el poder y damos la cara en televisión; un periodismo valiente que se desarrolla en capitales de provincia, donde un periodista tiene que incomodar al alcalde o al presidente autonómico, que son auténticos poderes económicos y fácticos de esa región. Esta es una profesión que requiere muchísima dignidad.