La moraleja de la Milá

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

12 feb 2012 . Actualizado a las 06:59 h.

En el mundo en el que Ruperta representaba el fracaso, que te saliera la calabaza en lugar del Seat 131 Supermirafiori era suficiente desgracia como para que Mayra se solidarizara con la pareja de perdedores y el público se fuese a dormir con la amargura del final abrupto. Pero en el universo Orwell, lo que mola realmente es ver cómo las cámaras son alimañas que devoran a los personajes en solo una semana. Es lo que le pasó el jueves a Aris, antes Aristidín, que después de haber pagado 70.000 euros por entrar en GH, previa loa de Mercedes Milá por su esfuerzo, ha salido a los siete días como el pringao número uno de este país. Y no solo porque la estancia le ha salido a 10.000 euros la noche, sino por esa gran moraleja que nos sirvió la Milá, en forma de una monumental bronca al concursante: «Has jugado fatal, te has equivocado, has querido hacer justo lo contrario de lo que tenías que haber hecho... ¿Pero tú qué creías que era GH, un proyecto de vida para luego poder trabajar en Sálvame?». Milá no es Mayra ni muchísimo menos. En solo siete días ha pasado de ser el hada madrina a la madrastra que deshace el hechizo por un 20 % de audiencia. Aris, el pobre, no se sabía el cuento de GH: te suben en una carroza, te abren la puerta del castillo y te dan calabazas. Es el un, dos, tres.