Crítica | La tumba de Jesús
13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Te buscas un tema que venda y lo empaquetas bien, faltaría más. James Cameron (que encargó la dirección a Simcha Jacovobici, cineasta israelí de origen canadiense) montó el pollo con La tumba perdida de Jesús, pero antes de emitirlo en marzo por el Discovery Channel, soltó algunos pildorazos del contenido para generar polémica (4,1 millones, una risa pero un récord para Discovery). La idea base es que Cristo se casó con María Magdalena y tuvieron un hijo. Además no resucitó, su tumba existe en Palpiyot (suburbio de Jerusalén) y allí está enterrado junto a su familia. El producto es un bombón para la franja de máxima audiencia. Antena 3 apostó, pero le salió regular: 15%, por debajo de sus competidoras. ¿Y?... Aclaremos que Cameron (sendas Terminator, Titanic, Abyss¿) es hombre de espectáculo, un número uno en la industria audiovisual. Sensibilizado por experimentar, sus logros son conocidos. Ahora se lanzó al espinoso terreno del documental, formato arriesgado en manos de un negociante. Y nada mejor que afrontar aquí alguno de los misterios que rodearon a Jesús en una clave más próxima a la fantaficción estilo El código Da Vinci, que al rigor histórico. A un lado el recurso de intercalar imágenes ficcionadas (pobretonas), La tumba perdida de Cristo enfila hacia la tesis principal de Cristo como humano que nunca subió a los cielos. Hablan arqueólogos, teólogos, historiadores¿, aunque se cuidó de no entrevistar al arqueólogo Amos Kloner, el primero en explorar las tumbas de Palpiyot y que desbarata con su teoría el montaje de Cameron. Entre otras cosas, afirma Kloner la inutilidad de aferrarse a los nombres de las tumbas (Jesús, María¿), que eran muy comunes en la época y que corresponden a una familia acomodada. Así de llano. Docushow de diseño. Se mira bien, pero se olvida mejor. «La tumba perdida de Jesús». El pasado martes, en Antena 3.