El 80% de los éxitos de las televisiones salen de productoras independientes de las cadenas
TELEVISIÓN
El 80% de los éxitos de audiencia de las cadenas españolas son de producción independiente, lo que convierte a estas empresas en un valor seguro en el audiovisual español. Éste es uno de los datos que verifica el Anuario de la televisión 2006 elaborado por el Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual (GECA), que también pone de manifiesto cómo aumentan vertiginosamente las repeticiones de las series de éxito, hasta abarcar 278 horas en el horario nocturno en esta temporada, en una actitud conversadora que implica no afrontar riesgos. El análisis revela que la producción independiente supone una cuarta parte (25,6%) de la emisión de las principales cadenas nacionales (Telecinco, TVE-1 y Antena 3). Este porcentaje se eleva hasta el 42,3% (1.934 horas) entre las 21.30 a las 2.30 horas, el de mayor consumo del día. Las productoras son responsables de 16 de los 20 programas más vistos de la pasada temporada, es decir, de un 80% de los programas preferidos de los españoles. Se trata de una tendencia común a los principales mercados televisivos de Europa, en los que este tipo de producción suele representar el 95% del ránking francés, el 90% del italiano, el 80% del británico, el 75% del alemán y el 60% del holandés, según recoge GECA. La conclusión de este estudio es que las tres cadenas más relevantes obtienen gracias a estos programas una media del 47,6% de su audiencia en la franja nocturna. Muchas repeticiones Además, el análisis pone de manifiesto como las recurrentes repeticiones de las series de éxito en la franja nocturna son una tendencia que aumenta de forma llamativa. En la temporada pasada las tres televisiones generalistas citadas emitieron un total de 127 horas de repeticiones, que aumentaron a 278 en la actual. Un recurso que refleja «una actitud conservadora en el diseño de las rejillas», señala GECA, provocada por la elevada competitividad del mercado televisivo español. «La innovación lleva implícito un riesgo, que una televisión no siempre está dispuesta a asumir, máxime cuando la distancia que la separa de la competencia se reduce a penas a unos puntos», cita el anuario.