Crónica | La Primera asienta una telenovela histórica «Amar en tiempos revueltos» ha renovado por una temporada más, porque las pasiones tienen público y la Guerra Civil sigue estando en la memoria de las familias
07 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cada día de la semana, de 8 de la mañana a 8 de la tarde, en unas naves de la Ciudad de la Imagen se rueda Amar en tiempos revueltos . La serie, que emite La Primera de lunes a viernes a las cuatro de la tarde, está interpretada por Rodolfo Sancho, Ana Turpin, Pilar Bardem y Ana Otero. Hace un frío que pela. Rodolfo Sancho (Antonio Ramírez) intenta calentarse las manos con su aliento. La secuencia se graba en la plaza donde transcurre la mayor parte de la serie. Ahí está la taberna de Marcelino (Manuel Baqueiro) y la tienda de comestibles de Paloma (Ana Otero). Se supone que en marzo de 1940 los fríos aires de la posguerra azotaban a los madrileños de los dos bandos. Y hoy aquí fuera toca sufrir. Dentro, la cosa es más llevadera. Suenan campanas de boda. Isidro (Luis Perezagua) va de chaqué. ¿Te casas? «Uy, yo no. Voy de padrino». Alguien de atrezzo me sopla que «está liado con su patrona». La secuencia de exteriores ha terminado y Rodolfo Sancho entra a calentarse. Tiene el semblante más sonriente y relajado que su personaje. «Este papel es un bombón para un actor», dice. Un prisionero de guerra que renuncia al amor de su mujer, precisamente por eso, por amor. «Hoy en día es impensable un amor de tal calibre; las parejas van y vienen y si no te gusta tal detalle, fuera». Medio gallego «¿Vienes de La Voz de Galicia? Pues yo soy medio gallego». El que habla es Manuel Baqueiro. El camarero más tierno de la ficción televisiva me cuenta que su familia es de Pontevedra y que él sueña con su Galicia del alma cada día. «Todos los veranos los he pasado allí, en Pontevedra, en Raxó, y también en Malpica de Bergantiños. Me pasaba los días pescando xureliños». Manu tiene el mismo encanto detrás que delante de las cámaras. Él quería hacer gallego a su personaje, pero Marcelino es más del foro que la Cibeles. «Es entrañable y noblote, pero se le da mal ligar». Su amor platónico es Paloma (Ana Otero), la dueña de la tienda de estraperlo: «Yo siempre que puedo le echo los tejos, pero ya sé que no me va a hacer caso», concluye. En uno de los despachos del plató, Elpidia (Pilar Bardem) charla animadamente con Mario (Cristóbal Suárez) y Rodolfo. La periodista tira una foto, como parte de su trabajo y se gana una gran reprimenda de la Bardem. «¿A usted quién le ha dado permiso para hacerme a mí una foto?». La sumisa Loreto (Luisa Gavasa) sólo se parece a su personaje en el físico. Doña Loreto, la madre de Andrea, es una señora bien que ama a su marido y a sus hijos como manda su corazón y la Santa Madre Iglesia. «Yo soy hija de la dictadura», cuenta la veterana actriz maña. «Es curioso -dice-, pero cuando me hablaron de la serie me imaginaba interpretando a una mujer de izquierdas, fuerte y luchadora y, cuando leí mi papel¿ Porque Loreto es todo lo contrario, una mujer sumisa, muy de su época». Luisa tiene una abuela que le sirvió de inspiración. «Mi abuela era muy doña Loreto, si no sumisa, siempre lo que decía mi abuelo era la palabra del hombre de la casa». Luisa lleva una vida «monástica, de casa al camerino y del camerino a casa» desde que empezó la serie. «Nosotros somos de Zaragoza y mi abuela iba al Pilar todos los días, y tenía muy arraigado ese concepto de cuidar de su familia que a mí me ha servido para construir a esta Loreto».