Regreso al pasado

Jorge Casanova
Jorge Casanova REDACCIÓN

TELEVISIÓN

EL «UN, DOS, TRES...» REGRESA CON CIFRAS DE AUDIENCIA RÉCORD Treinta años no son nada. Nada de nada. Tres décadas después de su debú en televisión, el Un, dos, tres sigue invariable.

10 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Chicho Ibáñez Serrador no ha cambiado ni una coma, prácticamente ni un plano. ¿Para qué hacerlo? Con el mismo programa de toda la vida consiguió el viernes por la noche resultados de audiencia estratosféricos: 6,8 millones de media (46,2% de share ) con picos de 11,6 millones de espectadores. Y eso, compitiendo con Shrek (Telecinco) y con ¿Dónde estás corazón? (Antena 3), que ayer sucumbieron ante la fuerza de los clásicos. El presunto barniz literario apenas ofreció variación alguna en la dinámica de siempre. Hasta el debutante presentador, Luis Roderas, parecía sentirse como pez en el agua. Las secretarias eran clones perfectos de sus antecesoras con sus minivestidos y sus gafas redondas. De hecho, el plano clásico en el que la secretaria de turno hace la cuenta, estaba tan preparado como siempre, incluyendo en la parte superior del encuadre el trasero de una de las chicas, sentada en un escalón superior. Por no cambiar, ni siquiera hubo variaciones en la capacidad de los concursantes. Una de las parejas sólo pudo aportar dos respuestas ante el reto de enumerar literatos que hubieran escrito su obra en francés o italiano. El primero fue Dante (que citó el presentador) y el segundo un desconocido. En otra de las preguntas, que pedía personajes masculinos de la literatura universal, la pareja concursante apenas si recordó al Quijote, Sancho y al ejemplo que introdujo el presentador hasta quedarse bloqueados. De repente, él se acordó de Supermán y entonces sí que aparecieron las respuestas en cascada: Batman, Spiderman, La Masa... En realidad todo parecía un enorme flashback para los que crecimos con el Un, dos, tres.. incrustado en la parrilla de la tele, cuando había una y cuando había varias. La aparición de Juan Tamariz durante la subasta fue ya el culmen del revival , con el mago envejecido, pero con la misma vitalidad de siempre, engañando a las cartas y voceando sus inefables «tatachánnnn» después de cada truco. La última parte del programa (tampoco varió su larga duración) únicamente se distinguió de etapas anteriores en las recurrentes morcillas publicitarias entre premio y premio, aunque Chicho tuvo el buen gusto de no vencerse a los concursillos vía móvil. La pareja que participó en la subasta vio pasar por delante los premios clásicos: desde el coche (fueron dos) al apartamento que, en una de las escasas variaciones, ya no está en Torrevieja-Alicante, sino en Oropesa-ciudad de vacaciones. Aunque, al final, por quedarse con un pañuelo que les dejó Chenoa, se llevaron mil botellas de aceite purgante. Si se los toman, el cuerpo les quedará como a algunos de los que asistimos al programa de ayer.