Los arquitectos gallegos abren un debate sobre la edificación de calidad

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto A CORUÑA

TELEVISIÓN

XURXO LOBATO

La revista «Obradoiro» recoge en su último número diez proyectos ejecutados en Galicia La publicación muestra formas de edificar alternativas «o trivial bloque de viviendas»

08 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia acaba de editar un nuevo número de su revista Obradoiro , en el que se repasan diez proyectos construidos recientemente y otros propuestos para diversos concursos. Con este trabajo se pretende ofrecer un panorama representativo del estado de la arquitectura en Galicia y también «suxerir un debate sobre certo academicismo formal, que é continuamente celebrado desde a irreflexión», indican los responsables de la revista. Las cubiertas de la publicación, dirigida por Fernando Agrasar y Jesús Irisarri, están dedicadas esta vez al «paraíso perdido»: un colage fotográfico muestra las playas de Carnota, Lires, Nemiña... antes de la marea negra del Prestige . El diseño gráfico corre a cargo del tándem Irisarri-Piñera. Entre las obras recogidas destaca una casa proyectada por el británico David Chipperfield en Corrubedo. Una pieza nueva, con una fuerte voluntad escultórica, que ofrece un interesante diálogo entre una arquitectura culta y su entorno natural y construido. El Museo do Mar de Galicia, inaugurado en julio pasado, es objeto de una amplia disección. El edificio, testamento gallego de Aldo Rossi -comparte la autoría con César Portela-, está diseñado desde su conocido discurso teórico de la necesidad de la forma. Niveles de reflexión Los centros de salud de Santa Cruz, en Oleiros (Alberto Noguerol y Pilar Díez), y de A Silva, en Cerceda (José Ramón Garitaonaindia), demuestran los diferentes niveles de reflexión arquitectónica que conviven simultáneamente en Galicia. El recorrido se completa con el campo de fútbol en O Pino, de Mario di Felice, promovido por la Diputación de A Coruña; el centro de control de túneles de Pedrafita, de Arturo Franco Taboada; las viviendas en Carme de Abaixo (junto al río Sarela, en Santiago), donde Víctor López Cotelo aprovechó las instalaciones de una antigua vaquería, y las proyectadas por el mismo autor en la compostelana rúa Caramoniña, en el perímetro de Bonaval. Estos últimos proyectos constituyen, según Obradoiro , «o exemplo definitivo de que é posible unha arquitectura de calidade, de promoción exclusivamente privada e con resultados económicos e arquitectónicos óptimos». Con el trasfondo de la discusión sobre el proyecto de una nueva Lei do Solo, los arquitectos gallegos quieren llamar la atención sobre una forma de edificar alternativa frente «o trivial bloque de viviendas, en barrios híbridos entre o polígono e o ensanche, e as colonias de adosados suburbanos que desestructuran o territorio».