-Últimamente parece existir un gran interés por África por parte de los músicos de raíces. -La música africana está más cerca que otras de la música tradicional irlandesa. Por ejemplo, no estoy de acuerdo con el modelo de batería de bombo y caja que se está utilizando ahora en el folk y que imita al rock. Eso hace más limitada la música. -Volviendo a África, artistas como Carlos Núñez han encontrado ritmos árabes que son iguales a los gallegos. -Eso es verdad, pero hay que ser muy cuidadoso con esas influencias, porque los ritmos africanos, marroquíes y árabes tienen un carácter muy fuerte y enseguida tiñen la música. El resultado puede ser igual a añadir un bote de curry a la comida y pretender que siga teniendo el mismo sabor. -¿Por qué cree que le llaman las estrellas del rock? -Pienso que me llaman porque estoy en el puente entre la música tradicional y el rock. Soy accesible desde ese punto de vista. -¿Es satisfactorio trabajar con estrellas de rock? -Mi satisfacción depende de la combinación que pueda hacer con lo que ellos pretenden. Normalmente no soy infeliz (risas). -¿Qué proyectos de futuro tiene? -En marzo realizaré una gira por Australia con el grupo Mozaik, compuesto por músicos de varios países reunidos por Andy Irvine. Luego produciré el nuevo disco de Sinéad O''Connor. Será doble y yo me ocuparé de la mitad, que estará dedicada a la música tradicional. La otra parte será producida por Adrian Sherwood, que ha trabajado con bandas como Massive Attack. -¿Qué discos está escuchando ahora? -Me gusta mucho el último trabajo de Cara Dillon, una cantante del norte de Irlanda. Tiene veintitantos años e interpreta canciones tradicionales de una manera muy contemporánea y se acompaña de gente muy interesante. Es un buen ejemplo para saber por donde va la música tradicional ahora. También me han llamado para colaborar con el grupo The Afro-Celt Sound System, y me parece un proyecto muy interesante, pero me parece que en su disco han cogido algunos atajos musicales y se podría haber hecho algo mejor.