A pesar de mostrarse esquivo con la fama, la popularidad de George Harrison fue alta entre los aficionados. Una prueba de ello son las 15.000 tarjetas de felicitación que recibió por su 21 cumpleaños. La obsesión por su vida privada lo llevó a recluirse en su mansión, una actitud que se acentuó a partir del asesinato en 1980 de John Lennon. Harrison conjugó la música con su devoción a las causas humanitarias. En su vida personal George Harrison cultivó las aficiones de la jardinería y de la Fórmula Uno. Recorrió los circuitos para ver carreras automovilísticas y su autobiografía I, me, mine se la dedicó a «jardineros en todo el mundo». Se casó en 1966 con Patti Boyd, que se divorció de él en 1977 para irse con Eric Clapton. Harrison volvió al matrimonio con Olivia Arias.