«No necesitaremos la intermediación de la banca para hacer una transacción»

El «blockchain» es la tecnología que anuncia un nuevo cambio en nuestras vidas. Su impacto se equipara al de la web


a coruña / la voz

«Cuando escribimos nuestro primer correo electrónico, hace ya años, nunca pensamos que acabaríamos comprando con él», reconoce Victoria Torres, Blockchain Leader de Everis, la consultora multinacional española con oficinas también en Galicia. Hoy, las ventas digitales restan cada vez más protagonismo a las tiendas físicas. Con el blockchain, la nueva palabra de moda en el terreno digital, aventura, sucederá lo mismo: «Cambiará nuestra forma de relacionarnos, como en su día lo hizo Internet».

El término suena a complejo y puede espantar lectores. Para retenerlos, formulamos esta pregunta: ¿se imaginan un mundo sin bancos? El blockchain ya ha demostrado que comprar sin monedas es posible: ahí están los bitcoins, que utilizan su tecnología. El siguiente paso es descentralizar el poder. «Si hago un ingreso de dinero a otra persona a través del móvil, siempre voy a necesitar que medie un banco. El mío y el del destinatario. De lo que se trata es de que no necesitemos a este intermediario», explica Antonino Comesaña, vicepresidente de la Asociación Galega de Blockchain, Agalbit.

Tanto él como Victoria Torres fueron dos de los ponentes en las jornadas realizadas en la Facultade de Informática de la Universidade da Coruña para abordar la implantación de esta nueva solución. Las matemáticas y la criptografía detrás del blockchain, cuya traducción es cadena de bloques, pretenden imitar algo que es muy de carne y hueso. «Intercambiar activos, bienes o propiedades con la misma facilidad con la que lo hacemos en el mundo físico. Pasamos del Internet de los datos al del valor», ejemplifica Victoria Torres. «Hasta ahora solo podemos enviar información en tiempo real. Una transferencia bancaria puede tardar más tiempo en que se ingrese en una cuenta de Estados Unidos de lo que le lleva a un avión llegar desde Galicia hasta allí con el dinero», recalca la experta.

Un gigantesco libro de cuentas

Así se podría resumir esta tecnología. «El blockchain es una base de datos enlazados y distribuidos en bloques o nodos donde no hay un servidor central. La clave es que la huella de cada operación queda grabada y no se puede alterar. Están encriptadas y son inmutables», detalla Comesaña. Pero, para que se puedan hacer «transferencias de igual a igual, o certificar que soy quién digo ser sin que lo confirme un registro o administración pública», continúa Comesaña, falta el paso en el que ya se está trabajando: la identidad digital soberana.

«El usuario sería el dueño de sus datos. Ahora tienes múltiples identidades. Cuando te logueas en Amazon tienes una, en el correo, otra, en una red social, otra. La identidad soberana irá más allá del DNI. Podré acreditar un título o que tengo determinada edad sin tener que mostrar el nombre de mis padres o dónde nací», avanza Torres.

La huella de cada operación realizada queda grabada y no se puede alterar Esa información tiene que estar acreditada por varios usuarios, los nodos. Verifican esas transacciones para validarlas antes de que se registren en ese gigantesco libro de cuentas. «Se gana agilidad y seguridad en el intercambio y se ahorran recursos», subraya Torres. «Hay tareas, y puestos, que dejarán de tener sentido. Tanto en las empresas privadas como en la administración», admite Comesaña.

¿El fin de la banca?

¿Y de los notarios o los registros? «Con el correo electrónico nos hicimos la misma pregunta. No fue el final de Correos. Se tuvo que adaptar y encontrar su utilidad. Los bancos son unos supervivientes natos y son los que más están apostando por esta tecnología», revela Comesaña. «Saben que son ineficientes en las interconexiones de bases de datos», añade. «Como nos pasó con la web, no podemos imaginar las aplicaciones que puede tener esto», termina Torres. Un avance que tendrá que ir acompañado, puntualizan, de la correspondiente, necesaria y no tan rápida legislación.

Más de 200 empresas estudian sus primeras aplicaciones

Se presentó como una disrupción tecnológica con tintes románticos: un mundo sin bancos ni gobiernos, sin un poder central. Sin embargo, las empresas son las más interesadas en sacarle partido a esta herramienta que permite un intercambio más seguro de información.

En España, un consorcio formado por más de 200 compañías trabajan en el desarrollo de sus aplicaciones en el mundo real. Se llama Alastria y lo integran desde los principales bancos, aseguradoras o universidades del país. «Hasta Alastria existían consorcios sectoriales. Se trata de ver los espacios en los que se puede hacer uso de esta tecnología. Se está estudiando cómo aplicarla en la práctica», explica Victoria Torres, Blockchain Leader de Everis. La experta participó en la reunión de trabajo en el Centro de Investigación en Tic, el CITIC de la UDC, al que también asistieron representantes de grupos de investigación de la administración pública y del sector privado. «La banca es una de las pioneras», destaca Torres.

«Firmas como Carrefour están apostando por la tecnología blockchain. Se marca como objetivo el 2022 para tenerla incorporada a varias líneas de productos. Con ella puede garantizar y comprobar al momento su trazabilidad. Walmart, el principal distribuidor de alimentación estadounidense, le está recomendando a sus proveedores que la vayan aplicando. Resolver un problema con una partida, que ahora puede llevar 15 días, tardaría solo segundos», destaca Antonino Comesaña, de la asociación gallega Agalbi. El colectivo, que nació esta primavera, asegura que no ha dejado de sumar socios desde entonces.

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