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Reconocimiento a los lobos de mar

J. M. SANDE RIBEIRA

PESCA Y MARISQUEO

J. M. S.

La Cofradía de Muros homenajeará a nueve jubilados que pasaron la mayor parte de su vida embarcados Mañana será un día especialmente emotivo en Muros. Y es que tanto el acto religioso en memoria de los marineros fallecidos, como el homenaje que se tributa a los hombres del mar jubilados, están rodeados de connotaciones muy emotivas. Este año se recordará toda una vida dedicada a la actividad pesquera y a la Marina Mercante de nueve hombres, todos nacidos en 1923. En el transcurso de un acto presidido por el patrón mayor, el alcalde y el secretario territorial de Pesca, se entregarán, como es habitual desde hace ya muchos años, diversos obsequios a las personas a las que se les hace el mencionado reconocimiento.

14 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Las fiestas del mar sirven, en todas las villas costeras, para agradecer a la Virgen del Carmen los favores recibidos, pedir nueva ayuda y protección y recordar a quienes dejaron su vida en esta actividad. Los marineros bien saben lo peligroso que es su trabajo. Quizás por ello tienen tanta devoción a esta virgen, su patrona. La misma, sin duda, que sus mujeres, hijas y madres. A ella se encomiendan, sobre todo, en las duras jornadas de invierno, cuando los temporales hacen acto de presencia. Sensación especial Por esta razón, son los propios marineros y sus familiares quienes disfrutan con especial ilusión de las fiestas en honor a su patrona, a la vez que recuerdan el riesgo, el sacrificio y la dedicación del resto del año. El 17 de julio en Muros es uno de esos días en los que se junta la resaca del día grande de las fiestas del mar con el sentimiento de dolor que aflige a muchas familias que antes o después pagaron con la vida de sus parientes un sublime tributo por faenar en el mar. La Cofradía muradana instauró, hace ya tiempo, un acto de reconocimiento a quienes viviendo del mar, llegaron a jubilarse en esta actividad. El homenaje ós vellos mariñeiros también está rodeado de un sentimentalismo palpable en quienes acuden a recibir el diploma y demás obsequios con los que el pósito les honra.