Las mariscadoras de Fisterra participan en un proyecto para la recuperación de zonas improductivas Las playas de Fisterra se están quedando desiertas, y no precisamente por falta de veraneantes, sino más bien de «habitantes». La cofradía de esta localidad participa en un plan impulsado por la Consellería de Pesca para la recuperación de especies como la almeja y la ostra en el arenal de Langosteira. Allí se han instalado ya las primeras mesas criadero en las que crecerán 150.000 unidades de estas dos especies de bivalvos. Con esta iniciativa se pretende incrementar en el futuro el número de mariscadoras.
16 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Según José Traba, biólogo y concejal del PP en Fisterra, «o obxectivo desta iniciativa é a de recuperar unha zona tradicionalmente productiva de marisco, así como mentalizar á xente de que non sexa só recolectora, senón tamén coidadora dos recursos». De ello están muy mentalizadas las seis mariscadoras que trabajan esta campaña en la zona de Fisterra. Inés Estévez Papín asegura que «hai moito tempo que demandábamos unha iniciativa deste tipo, e estamos seguras de que vai dar moi bos resultados». El proyecto consiste en realizar un cultivo experimental de almeja y ostra en la playa de Langosteira. En un principio las 150.000 unidades de estos bivalvos se colocarán en ocho mesas metálicas situadas a medio metro del fondo del mar, donde engordarán durante todo un año. Las crías de almejas, al ser más débiles, estarán dentro de bolsas plásticas, que se limpiarán cada mes, con las mareas vivas, y se distribuirán, en cuanto vayan creciendo, en lugares más holgados. José Traba explica que la almeja fina tiene un período de crecimiento largo, «pero o seu valor é máis alto». Aunque la inversión es pequeña, las mariscadoras aprenderán a cultivar un producto que en un futuro podrá convertirse en una alternativa al longueirón y a la coquina, principales fuentes de ingresos para este colectivo.