Opmega elabora un minucioso examen que trasladará a la Consellería do Mar
22 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El efecto del tren de tormentas sobre la capacidad productiva de la ría de Arousa sigue sin conocerse de todo. Sabemos que ingentes cantidades de marisco han muerto en playas de Carril, Vilaxoán, Vilanova o A Illa. Sabemos que el episodio de mortandad se ha extendido a bancos de longueirones y navajas, lo que hace sospechar que zonas clave para el marisqueo a flote también se habrán visto afectadas por un invierno pasado por agua. Y sabemos, también, que todos estos problemas se han dejado sentir en las bateas. Lo que no sabemos es hasta qué punto. Así lo reconoce la Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega), que tras haber detectado episodios de mortandad en mejilloneras de la ría, ha decidido ponerse a recopilar información para hacerse una composición de lugar exacta y comenzar a tomar medidas.
Según explica la organización que preside Ricardo Herbón, los problemas se han detectado en mejilloneras arousanas y estarían directamente vinculados con la «entrada masiva de auga doce derivada das borrascas encadeadas que azoutaron a costa galega nas últimas semanas». Tras sonar sucesivas alertas de problemas, la entidad se ha dirigido a sus integrantes para pedirles que revisen sus bateas, que testen el grado de afectación que en ellas se pueda haber producido —el agua dulce puede matar el mejillón y trastocar también su ritmo de crecimiento— y que transmitan los datos a la organización. El objetivo es sencillo: Opmega quiere «coñecer o alcance real da afectación nas distintas zonas de produción» para «dispoñer dunha radiografía precisa dos danos antes de trasladar formalmente a situación á Administración autonómica», en concreto a la Consellería do Mar.
Una vez recopilados y analizados los datos, la organización de productores de mejillón solicitará una reunión con los responsables de la Consellería do Mar para transmitirle sus conclusiones y, sobre todo, para interesarse por las medidas que desde la Administración se habilitarán «para paliar a perda de produción e avaliar posibles liñas de apoio ao sector».
Y es que este nuevo problema viene a sumarse a todos los que arrastra la producción de mejillón desde hace tiempo. La organización de productores recuerda, en ese sentido, que «esta situación adversa chega despois de varios meses consecutivos, ao longo de 2025, marcados por episodios recorrentes de marea vermella que obrigaron ao peche de polígonos e provocaron unha perda significativa de ingresos para as empresas mexilloneiras». Ese horizonte se complicó con los desplomes y ahora con los efectos derivados de las intensas lluvias, elementos todos ellos que «agravan a situación económica de moitas explotacións, que afrontan un escenario de elevada incertidume produtiva». Una incertidumbre para la que no hay alivio: el sector también ha tropezado este año —una vez más— con la escasez de semilla con la que nutrir su futuro.
En este contexto tan confuso y decepcionante, Opmega considera prioritario que desde la Administración se articule una «resposta áxil» que permita amortiguar el impacto de todos estos problemas y garantizar la viabilidad de un sector estratégico para la economía de las rías gallegas. Reclaman, en fin, lo mismo que las cofradías: rapidez a la hora de dar respuesta a una situación de una dureza excepcional que impacta en un sector agotado, debilitado y sin capacidad no ya para responder, sino para seguir vivo.