El chapapote desaparece del litoral sonense, pero se mantiene la vigilancia por tierra, mar y aire
SOMOS MAR
La hipótesis del sentinazo cobra fuerza y este miércoles está previsto que personal de la Xunta visite la zona afectada
19 feb 2026 . Actualizado a las 11:18 h.Los restos de chapapote que el mar arrastró hasta la playa de Queiruga el lunes, tiñendo la arena de negro y dejando un olor pestilente a hidrocarburo, ayer habían desaparecido casi por completo. Mientras se sigue investigando el origen del vertido contaminante, se mantiene la vigilancia en el litoral por tierra, mar y aire por si aparece alguna mancha más.
Así como la marea volvió a llevarse las partículas de chapapote detectadas en el arenal sonense, es posible que en las próximas horas o días esos restos puedan acabar depositados en cualquier otro punto de la costa. Por ello, Salvamento Marítimo mantiene la vigilancia y ayer mismo por la tarde estaba previsto que el Sasemar realizase vuelos de inspección por la zona en busca de posibles manchas.
Además, la Salvamar Regulus estuvo también patrullando todo el perímetro sin detectar nuevos restos de contaminación.
Tampoco hay novedades con respecto al posible origen del vertido, aunque la hipótesis de un sentinazo en alta mar procedente de algún mercante es la que cobra más fuerza por el volumen de residuos que llegó a la costa. Así lo creen los marineros de la zona: «Non son grandes cantidades, así que entendemos que tivo que ser dun buque dos que andan por fóra da ría e o mal tempo arrastrou o chapapote ata aquí».
Protocolos a seguir
También el alcalde sonense, Luis Oujo, cree que la causa fue un sentinazo y está en contacto con la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático para hacer un seguimiento de la situación y de los protocolos de actuación a seguir.
En este sentido, el regidor asume que el peligro de contaminación no ha pasado y quiere estar preparado: «As boliñas de chapapote que había xa non están, levounas o mar, pero estarán por aí flotando e igual mañá coas correntes aparecen noutra praia, ou en Muros ou en Ribeira». Ayer, se realizaron inspecciones por tierra y se localizaron algunos botes de plástico y restos arrastrados por el mar manchados de negro, pero no partículas de fuel.
En cuanto al vertido del lunes, Oujo explica que afectó principalmente a la playa de Seiras, en Queiruga, y que se encontraron algunos restos de mucha menor entidad en el arenal de O Dique y en Arealonga, pero en cantidades mínimas. También se habló de que la mancha podría haberse extendido hasta puntos de Ribeira, si bien los equipos de emergencias del municipio no tienen constancia de ello.
Además de estar movilizados los recursos de Salvamento Marítimo y de la vigilancia que realiza personal de Costas, la consellería también sigue de cerca la evolución de la contaminación. De hecho, según detalló el alcalde de Porto do Son, está previsto que en la jornada de hoy personal de Tragsa se desplace al litoral sonense para comprobar si hay restos de chapapote en la costa y, si es así, proceder a su retirada.
Cemma alerta de que siguen apareciendo frailecillos manchados
La voz de alarma sobre la presencia de chapapote en la playa de Queiruga la dieron voluntarios que trabajan en la retirada de las decenas de aves muertas que llegan cada día a las costas de la comarca. En las últimas jornadas se detectaron algunos ejemplares de frailecillo atlántico manchados de fuel en arenales del entorno de la ría de Muros-Noia, como alertaba ayer mismo la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma). La organización descarta que la muerte de estos animales esté relacionada con el vertido y, a falta de los análisis que se están realizando a las muestras recogidas, la vinculan con el estado de cansancio extremo de las aves. La sucesión de borrascas impide a los pájaros tocar tierra para descansar y alimentarse, por lo que acaban agotados. Hace varias semanas que están llegando, sobre todo cadáveres, de forma masiva a diferentes arenales de la comarca.