Demandan que cada ría tenga su propio punto de vertido: «Os dragados hai que facelos, pero o que saquen do Lérez non nolo teñen que botar en Arousa»
SOMOS MAR
Los pósitos arousanos no ven claro el lugar elegido por el Miteco para depositar lo que se extraiga del fondo del río de Pontevedra
11 feb 2026 . Actualizado a las 13:48 h.La conselleira de Mar, Marta Villaverde, junto con el presidente de Portos de Galicia, José Antonio Álvarez, presentó este martes a las cofradías de Pontevedra y Arousa los estudios técnicos que sustentan la elección del punto de la costa en el que se verterán los áridos procedentes del dragado del Lérez. En la reunión, que tuvo lugar en la capital de la provincia, Villaverde indicó que el punto en el que se realizará ese depósito fue elegido por el Ministerio de Transición Ecológica (Miteco) a partir de una serie de informes técnicos presentados por el CEDEX. Unos informes que «avalan dito punto de depósito en relación á súa repercusión ambiental».
El punto de vertido en cuestión, denominado B, está situado en el exterior de la ría de Arousa. En ese lugar se alcanza una profundidad de unos cien metros. Está 1,8 kilómetros más alejado de las zonas productivas arousanas que el E8, en el que se realizaron depósitos durante dos décadas sin que, según determinan los informes oficiales se hayan producido «afectaciones ambientales». Que el punto elegido por el Miteco está casi dos kilómetros por fuera de este, dijo Marta Villaverde, «nos da aínda máis seguridade e garantías de que non vai haber impacto na ría de Arousa».
Las cofradías escucharon atentamente las explicaciones ofrecidas por la Administración. Los patrones mayores de Cambados y O Grove, que conocen la zona en cuestión, transmitieron cierta tranquilidad al final del encuentro. «O que se bote aí non debería ter incidencia no interior da ría, porque as mareas nese punto traballan cara o Norte e o Noroeste». Además, esa no es zona de trabajo habitual para la flota de artes menores, mayoritaria en los puertos arousanos.
Aún así, los pósitos arousanos no descartan presentar alegaciones al proyecto. «Nós sabemos que os dragados hai que facelos. Todos necesitamos que se fagan. Pero o que saquen do Lérez non nolo teñen que botar en Arousa. Pensamos que cada ría debe ter o seu propio punto para facer o depósito», explicaban, con una sola voz, los patrones mayores consultados. El responsable de la cofradía de Rianxo, Miguel Iglesias, se preguntaba al final del encuentro por qué solo se ha fijado ese punto cuando años atrás se habían elegido zonas específicas en el exterior de cada ría. En virtud de aquel reparto, los depósitos del Lérez tendrían que «ir a un punto por fóra de Ons» y los que puedan proceder de dragados en Arousa, a otra zona «que está máis ao Norte» de la ahora elegida.
Y, de nuevo, en ese extremo parecen estar de acuerdo todos los pósitos arousanos, e incluso los de la ría de Pontevedra. Estos, sin embargo, ven con cierta preocupación la posibilidad de que desde Arousa se presenten alegaciones que vuelvan a retrasar un dragado por el que llevan años esperando. «Nós non temos ningún interese en prexudicar aos compañeiros de Pontevedra, pero eles teñen que entender a nosa posición», explicaba el isleño Juan Rial Millán.
«O que está claro é que ese depósito, a nós, ben non nos vai facer. Igual tampouco nos fai mal, pero o medo está aí. Levamos anos vendo como a ría empeora e xa sospeitamos de todo», señala José Antonio Otero.
En cualquier caso, si finalmente los áridos extraídos del Lérez acaban depositados en el lugar indicado por el Miteco, las cofradías arousanas han pedido a la Xunta garantías de que las cosas se hacen bien. Y es que la experiencia les dice que no siempre ha sido así: «Cando se fixo o dragado do porto de Vilagarcía, moitas veces o depósito facíase chegando a Sálvora. Iso vímolo todos», señalaba el cambadés Alejandro Pérez. Y también José Antonio Santamaría, patrón mayor de Aguiño pidió a la Administración que «sexan conscientes do que van facer e que o fagan ben. Que non nos vaia prexudicar que xa bastante negro temos o futuro».
Alternativas que se quedaron por el camino
La historia del dragado del Lérez comenzó a escribirse hace más de catorce años. La necesidad de retirar áridos del río era entonces evidente, y con el paso del tiempo esa evidencia no ha hecho más que ganar peso. Pero, ¿qué hacer con lo que se extraiga del fondo del río? La primera alternativa era dejar todo como está, sin tocar nada: se descartó ya que la actuación es necesaria «para no afectar a la economía y actividades dependientes del tráfico del canal» y para «recuperar los calados y mantener la operatividad de los puertos».
La alternativa 1 pasaba por realizar el dragado y aportar el material extraído a playas. También se descartó puesto que la operación no cumpliría con los criterios de la ITEA y fue rechazada por el Servicio Provincial de Costas. La alternativa 2 pasaba por la ejecución del dragado y el vertido del material extraído a bancos marisqueros, que tuvo una «respuesta desfavorable por entidades representantes del sector y respuesta social negativa basada en experiencias anteriores».
Se llega así a la alternativa 3, que pasa por verter al mar. Sobre la mesa se pusieron tres lugares, siendo finalmente elegido el punto B, situado entre Sálvora y Ons. Había aún una cuarta posibilidad, reclamada por algunas voces, que pasa por la gestión del material de dragado en tierra a través de un gestor autorizado, alternativa que fue descartada «por suponer un tratamiento previo con elevado coste ambiental por ocupación de superficies, ruidos, emisión de polvo, consumo energético; desde el punto de vista socioeconómico por la afección a la población y técnicamente por la complejidad en los tratamientos previos a la gestión y disponibilidad de superficie suficiente en las instalaciones».
Más de 500.000 metros cúbicos de áridos de categoría A, la de mayor calidad
El dragado del Lérez es una obra importante. Tiene un presupuesto de 11,9 millones de euros y pretende «dar resposta ás necesidades do sector marisqueiro da ría pontevedresa, así como ás instalacións do club naval de Pontevedra e a dársena das Corbaceiras, afectadas pola falta de calado». Para ello, se va a dragar un tramo de río de cuatro kilómetros y medio, lo que supone un área total de 309.130 metros cuadrados. La previsión es que se retiren «máis de 500.000 metros cúbicos de áridos».
Y estos áridos, explicó ayer Marta Villaverde, están clasificados como categoría A —la de mayor calidad— a partir de las muestras tomadas en la zona afectada en los años 2009, 2015, 2020 e 2024. «En base a esta caracterización, a normativa de dragaxes prioriza os usos produtivos do material e a súa volta ao mar», explicaba la Xunta. «Falamos de áridos inocuos desde punto de vista medioambiental; non imos dragar ningún material contaminado», señalaba Marta Villaverde minutos antes del comienzo de la reunión, durante una comparecencia ante los medios de comunicación. En cualquier caso, Villaverde aseguró que durante la obra se realizarán todos los controles necesarios para garantizar que todo se hace como está previsto y que no se producen sorpresas.
Tras la aprobación del punto de vertido por parte del Miteco, la Xunta ha publicado ya en el Diario Oficial de Galicia el estudio de impacto ambiental y el proyecto básico del dragado, que se encuentra en fase de exposición pública.
No todo el mundo comulga con ese proyecto. El BNG ya mostró su desacuerdo con lo que consideran una mala idea: depositar los áridos que se extraigan del Lérez frente a la ría de Arousa. «Esa, dende logo, non é unha boa idea», decía la semana pasada la diputada Montse Prado, quien recordó que había un acuerdo unánime del Parlamento para que los materiales procedentes de dicha operación sean tratados en tierra, como en su día se hizo en la ría de O Burgo. Sin embargo, esa alternativa parece descartada.