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Aparece en la playa de Luarca un tiburón foca, un milagro de la evolución

José Francisco Alonso Quelle
j. alonso RIBADEO / LA VOZ

SOMOS MAR

El tiburón foca en el Parque de la Vida, antes de hacerle la necropsia con la que descubrieron que era una hembra embarazada
El tiburón foca en el Parque de la Vida, antes de hacerle la necropsia con la que descubrieron que era una hembra embarazada CEPESMA

Habita en aguas profundas, entre 200 y 1.800 metros, y está confirmado que llega a superar los 3.600. Común antaño, su presencia ahora es rara

20 ene 2026 . Actualizado a las 12:55 h.

La pasada semana fue descubierto muerto en la playa de Luarca un ejemplar de tiburón foca (Centroscymnus celolepises), una maravilla de la evolución, un escualo que habita en aguas profundas, entre 200 y 1.800 metros, pero que también ha sido visto a 3.675 metros, lo que supone una de las mayores marcas para un elasmobranquio (peces cartilaginosos, entre los que se encuentran los tiburones y las rayas). Del hallazgo fue informado Luis Laria, el presidente de la Coordinadora para la Protección y Estudios de los Animales Marinos y director del Parque de la Vida, que se encargó de recogerlo para practicarle la necropsia. Ya realizada, el escualo está siendo preparado para ser expuesto en los próximos días en el Parque de la Vida.

El tiburón foca medía casi medio metro y pesaba 18 kilogramos, cinco de ellos el hígado
El tiburón foca medía casi medio metro y pesaba 18 kilogramos, cinco de ellos el hígado CEPESMA

El tiburón foca tiene su cuerpo cilíndrico y oscuro y su lomo aplanado, para posarse en los fondos marinos, lo que lo hacen inconfundible.

«¿Os imagináis vivir con 350 kilos de peso en cada centímetro cuadrado de vuestro cuerpo? Pues este tiburón es capaz de soportar esas inmensas presiones (350 atmósferas) y recrearse en esos fondos de hasta 3.500 metros de profundidad buscándose la merienda como si nada», comentó Luis Laria.

Detalle de la cabeza del tiburón foca, que ahora será expuesto en el Parque de la Vida
Detalle de la cabeza del tiburón foca, que ahora será expuesto en el Parque de la Vida CEPESMA

Muy poco habitual por estas latitudes, el tiburón foca, conocido en el ambiente marinero como «gata», se pescaba en el Gran Sol y era apreciado por su hígado (que porcentualmente ocupa una parte descomunal del su cuerpo) para hacer aceite.

«El tiburón foca era habitual hasta el siglo pasado, porque había población, y se capturaba incluso hacia los años 60 en algunas zonas de la costa cantábrica y atlántica peninsular. Sin embargo, ahora podríamos decir que ha desaparecido. Son realmente escasos. Hubo muchos y en aquel momento no se valoraba mucho. ¿Qué valor tenía? El hígado, con unas grasas realmente espectaculares. Los marineros, los pescadores, les dan el nombre, que deciden por sus características anatómicas, de tiburón foca. Y este ejemplar es espectacular», señaló Luis Laria.

El escualo cuando fue descubierto en la playa de Luarca
El escualo cuando fue descubierto en la playa de Luarca CEPESMA

Y añadió: «Estos ejemplares son los segundos en capacidad para alcanzar profundidades oceánicas. Estamos hablando de 3.675 metros de profundidad. ¿Y este ejemplar cuando está a esas profundidades u otras qué hace? Pues se posa, posiblemente de forma placentera. Y para que pueda estar posado y que pueda respirar sin tener que estar abriendo la boca constantemente para captar el agua y transferirlo al sistema braquial, ¿qué hace? La naturaleza es increíble. Tiene dos espiráculos, parecidos a los de los delfines, por los que transmite el agua a las branquias».

La característica dentadura del tiburón
La característica dentadura del tiburón CEPESMA

Un milagro, pues, de la evolución. Al practicarle la necropsia (de lo que se encargó Laria, junto a Susana Echevarría y Miguel Fernández), se descubrió que se trataba de una hembra, con 12 huevos en su interior de al menos 7 centímetros de diámetro con pequeños embriones de tiburón.

El escualo medía 145 centímetros y pesaba 18 kilogramos (el hígado pesaba 5): «Previsiblemente falleció por un objeto punzante, quizás un anzuelo que le rompió la zona cerca de la boca y le afectó al esófago, porque cuando apareció en la playa tenía sangre. Las personas que lo vieron decían que parecía mover la aleta caudal y que expulsaba sangre», explicó Laria.

Y concluyó: «Estos tiburones eran mucho más comunes hace medio siglo, pero la pesca comercial por el interés que tiene su hígado hizo que la población fuese disminuyendo y lo cierto es que el varamiento de un animal así en la playa de Luarca supone toda una rareza. Lo vamos a conservar y exponer para que la gente pueda admirarlo».