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Bolsas de patatas de EE.UU., envases de helados y redes: plásticos en las tortugas varadas en Galicia

Alejandra Pascual Santiago
alejandra pascual VIGO / LA VOZ

SOMOS MAR

Imágenes cedidas por la Cemma (Nigrán) de una tortuga que llegó a Galicia y fue auxiliada y restos de plásticos que identifican en el estómago de ejemplares que alcanzan las rías.
Imágenes cedidas por la Cemma (Nigrán) de una tortuga que llegó a Galicia y fue auxiliada y restos de plásticos que identifican en el estómago de ejemplares que alcanzan las rías. CEMMA

«Todas as que recollemos na costa están afectadas», advierte la Cemma

10 ene 2026 . Actualizado a las 01:28 h.

Bolsas, envases, redes, cuerdas... Si los plásticos que aparecen dentro de las tortugas varadas son un indicador directo de salud del ecosistema marino, las que alcanzan la costa de Galicia revelan que las cosas no van del todo bien. Todos los descendientes de esta familia de Chelonioidea que está recogiendo la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), de Nigrán, reflejan un nivel creciente de contaminación de los océanos. Los análisis demuestran que los hallazgos en estos animales se han convertido en algo crónico, no puntual.

Alfredo López, portavoz de la entidad de O Val Miñor fundada en 1992, explica que la presencia de plásticos invadiendo estómagos e intestinos de las tortugas que llegan a las rías es una tendencia en aumento, «sobre todo nos últimos anos, ainda que vai por tempadas». Las llegadas más recientes son todo un ejemplo. Para ilustrar la situación, la Cemma señala el hallazgo del pasado diciembre en un ejemplar de laúd, la especie de tortugas marinas más grande del mundo. El animal que alcanzó la costa de Arteixo había ingerido accidentalmente una red de patatas. Se correspondía con un saco de treinta kilos de una marca de la costa oeste de Estados Unidos, como comprobaron tras retirar el material del intestino.

En diciembre, una tortuga laúd llegó a Galicia afectada por la red de una bolsa de patatas de Estados Unidos.
En diciembre, una tortuga laúd llegó a Galicia afectada por la red de una bolsa de patatas de Estados Unidos. CEMMA

Un informe de la ONU señala que la basura estancada en la superficie marina ha aumentado más de un 100 % en los últimos 40 años. La travesía que realizan las tortugas que llegan a Galicia desde el Caribe, donde nacen, es un reflejo de la forma en que los plásticos han invadido los ecosistemas y están causando estragos. En noviembre, en Oia, los trabajadores de la coordinadora nigranesa se toparon con una tortuga Dermochelys coriacea que en su viaje por el Atlántico se vio afectada por un envase transparente de 40 centímetros que engulló por error. Tras extraerlo en el laboratorio, estaba prácticamente intacto. En Cee, hace unos meses acudieron a otro varamiento de un ejemplar que se había tragado desde cabos de lo que semejaban redes de pesca y restos de bolsas de basura de distintas texturas y colores. «Adoitan a confundilos polo seu aspecto con medusas, que son unha referencia importante da dieta destes animais», analiza Alfredo López.

Imagen de archivo de una tortuga laúd que apareció varada hace unos años en la playa de Samil.
Imagen de archivo de una tortuga laúd que apareció varada hace unos años en la playa de Samil. CEMMA

En otros casos, los animales ingieren residuos triturados y de menor tamaño, pero igualmente contaminantes. Este último fue el caso de Percebeira, la tortuga que apareció en Fisterra y que además de la basura marina soportaba un caparazón de percebes que le valió el nombre con el que la bautizó el equipo de la coordinadora gallega. Tras varios meses en cuarentena para su recuperación, felizmente pudo regresar al mar.

«Todas as tartarugas que recollemos e axudamos están afectadas por plásticos», concluye el responsable, que recuerda que otro residuo típico que descubren son envoltorios de helados como el que llevó a un estado crítico a Nanín, encontrada en las redes de un barco de Bueu.

En el marco del proyecto Revargal, entre el 2022 y el 2025, el centro nigranés socorrió 77 varamientos. El 2024 fue un período de alta actividad, con 32 asistencias. El año pasado se cerró con trece. «Non sempre son tartarugas coiro, existen moitos casos de chegadas de animais de tres ou catro centímetros», precisa López.