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Paseo por el terreno ganado al mar de Vigo

Jorge Lamas Dono
jorge lamas VIGO / LA VOZ

SOMOS MAR

El Puerto ofrece un recorrido con abundante patrimonio entre As Avenidas y Bouzas

13 dic 2025 . Actualizado a las 04:47 h.

En sus 7,5 kilómetros de longitud, la ruta denominada Camiñando polo Porto de Vigo permite imaginar cómo era la línea de costa viguesa hace más de siglo y medio, al tiempo que ofrece distintos atractivos relacionados con diferentes ámbitos del patrimonio. Esta iniciativa del Puerto de Vigo obtuvo el pasado mes de mayo la bandera azul, que otorga la Asociación de Educación Ambiental e do Consumidor, como reconocimiento a su valor como itinerario de interpretación ambiental, aunque también histórico.

El recorrido, que se puede hacer andando o en bicicleta, parte de As Avenidas y concluye en el paseo marítimo de Bouzas. Hace ciento cincuenta años no se podría haber realizado esta caminata porque el trazado transcurre por terrenos ganados al mar. Comienza junto al edificio administrativo de la Xunta, firmado por los arquitectos Esteve Bonell y Josep María Gil Guitart y está enmarcado en el proyecto Abrir Vigo al Mar. En ese primer tramo, correspondiente a As Avenidas, se pueden contemplar distintas piezas escultóricas situadas en los jardines de Montero Ríos. Es el primer relleno realizado en la ría. Hace hoy 168 años se ponía la primera piedra de lo que se llamó la nueva ciudad de Vigo. Desde el baluarte de A Laxe se comenzó a construir un malecón hacia el este, para continuar rellenando el mar hacia la actual plaza de Compostela. Aquella primera operación concluyó en 1875. Presidiendo todo el conjunto está la estatua de José Elduayen, de Agustín Querol, quien dirigió, en distintos momentos, cuatro ministerios y facilitó la autorización para que Vigo perdiera sus murallas y pudiese expandirse hacia el este en lo que se conoce como el primer ensanche. En ese mismo tramo de As Avenidas se sitúa el monumento dedicado a Julio Verne realizado por el vigués José Molares.

El otro edificio de la zona también es una joya arquitectónica. La sede del Real Club Náutico fue proyectada por Francisco Castro cuando ya compartía estudio profesional con Pedro Alonso. Castro Represas todavía prolongó en este edificio de 1945 el racionalismo de sus primeros pasos. Es uno de los perfiles más característicos de Vigo. Con anterioridad, ahí estuvo situada la primera estación marítima. Por aquellas instalaciones partieron hacia América miles de emigrantes, hoy en día recordados por la escultura de Ramón Conde situada frente a la estación marítima actual.

El año 1895 fue muy importante para el desarrollo de Vigo porque fue cuando el Gobierno permitió el desmantelamiento de la batería de A Laxe, el último gran elemento de las antiguas murallas. Estaba situado en donde desemboca la calle Laxe con Cánovas del Castillo. Su desaparición permitió conectar el ensanche con el puerto pesquero de O Berbés. Facilitó, años después, la creación de lo que hoy conocemos como estación marítima y muelle de trasatlánticos, ya muy alejados ambos de la línea de costa antigua. Ese gran muelle, que permitió atracar buques de gran calado, fue fruto del trabajo de varios ingenieros. Comenzó Eduardo Cabello; le siguió José Rodríguez de Rivera; y concluyó Manuel Espárrago. La zona de muelle se terminó en 1937 y el edificio, en 1951.

En la parte que da hacia la dársena de O Berbés se puede ver el monumento a los soldados repatriados de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en 1898. También es una obra de José Molares. Este mismo artista personificó a Gonzalo de Vigo, el marinero, supuestamente vigués, que participó en la primera circunvalación mundial, aunque decidió quedarse por el camino. Allí, junto al atraque del barco histórico Hidria Segundo, está el visor submarino Nautilus, abierto los viernes y fines de semana, desde donde se pueden ver especies marinas en su hábitat natural.

El camino continúa por O Berbés, uno de los espacios más alterados de todo el recorrido. A partir de 1928 comenzó el proceso de relleno que fue alejando del mar los soportales de las casas marineras, para posteriormente, ir ganando suelo para crear el gran puerto pesquero de la actualidad. Bajo el antiguo convento de Santa Marta estuvo hasta comienzos del siglo pasado el matadero, que daba paso hacia la enorme playa de Coia que llegaba a Bouzas. Allí tuvo lugar, a finales del siglo XV, el enfrentamiento de las tropas de Pedro Madruga con las huestes del arzobispo de Santiago, señor jurisdiccional de Vigo.

Fue todo rellenado en los años cincuenta del pasado siglo para crear el puerto de altura y una zona industrial donde se levantó la factoría de casa Mar S.A. A su término tuvo el Real Club Celta, y antes el Fortuna, su campo de fútbol. A partir de ahí ya es zona de astilleros y antiguos edificios relacionados con la industria de la conserva. El principal de todos es la antigua factoría de Alfageme, un edificio proyectado en los años veinte del pasado siglo por Manuel Gómez Román que sigue esperando que alguien lo rescate.

Un poco antes, en la curva de San Gregorio, si dirigimos la mirada hacia arriba, podemos intuir la presencia del castro Castriño, un poblado costero de la Edad de Hierro.

Bouzas experimentó un gran cambio en últimos cien años. Cuando todavía era un municipio independiente, la playa llegaba a la carretera situada ante el mercado, obra proyectada en 1902 por Jenaro de la Fuente Domínguez, aunque no abriría hasta algunos años más tarde. Más adelante se encuentra la rehabilitación de la casa del patín, justo en frente de la alameda de Eduardo Cabello, también en zona de relleno. Tras la iglesia de San Miguel, de los siglos XVI-XVII, ya empieza el gran relleno efectuado por Zona Franca. El paseo continúa junto al mar, adornado por un conjunto de esculturas de animales marinos realizadas por José Molares.