Filmación inédita en las islas Cíes: un pulpo y un gallano se convierten en cómplices de caza
SOMOS MAR
El trabajo, que cerró el festival de Cine Submarino de Vigo, abre el debate sobre la creación de un área marina protegida en el archipiélago
27 nov 2025 . Actualizado a las 00:08 h.Cuando irrumpió en la ría en 1925, el científico Albert Einstein señaló en su diario la impresión que le causaron las Cíes y la «riqueza de colores» que emana de las islas tras presenciar el crepúsculo sobre ellas desde un trasatlántico. «Puesta de sol en Vigo, incomparable», escribió el autor de la teoría de la relatividad. Han pasado cien años desde entonces y los colores que impregnan la naturaleza del archipiélago siguen despertando asombro. En este caso, los vivos tonos rojizos y azules que cubren a un pez gallano, cuya presencia es inusual en las aguas del Parque Nacional Illas Atlánticas. Un ejemplar de Labrus mixtus ha protagonizado una escena inédita en la costa de Galicia, en plena interacción con un pulpo. Aunque ambos son seres territoriales, en la secuencia registrada se relacionan con pasmoso respeto y complicidad en búsqueda de alimento.
El documentalista submarino José Irisarri logró filmar esta hazaña en los fondos marinos. Es la base de un nuevo corto titulado El rey del arrecife en las islas Cíes, que ha colgado en abierto en su canal de Youtube y que ha servido como broche de oro para cerrar la XXXIII Semana de Cine Submarino Universidad de Vigo. La secuencia que protagonizan el gallano y el pulpo, junto a otros dos lábridos, es toda una lección de la naturaleza. A pesar de las diferencias entre ambas especies, el vídeo refleja su disposición a ayudarse cuando se trata de abordar una de sus mayores preocupaciones diarias: conseguir sustento.
La sorprendente interacción grabada ha sentado las bases de un estudio científico. Los biólogos marinos gallegos Gonzalo Mucientes, Álvaro Roura y David Villegas quieren profundizar en el conocimiento de «esta colaboración poco frecuente o poco estudiada en el mundo animal, pero para la que ya se han descrito varios ejemplos», indica el primero. Una consideración es que, «en esta asociación de caza», los ejemplares depredadores se ven acompañados por otros que aprovechan «con oportunismo el alimento que queda desprendido o expuesto por los movimientos de la especie principal», describe Mucientes.
La escena también refleja un cambio de roles. En un primer momento, se observa al ingenioso Octopus vulgaris liderando la misión de caza y el ejemplar de Labrus mixtus a rebufo. En la secuencia posterior, el gallano, haciendo gala de su consideración de rey del arrecife, toma las riendas de la situación «y marca los puntos a explorar», dice Gonzalo Mucientes, indicando grietas en las que pueden convivir presas. Por ejemplo, crustáceos, que constituye la base de su dieta.
En este comportamiento también llama la atención de los científicos el hecho de que exista «contacto físico entre las dos especies sin desencadenar ninguna respuesta negativa». Y sorprende más al tener en cuenta que este pez es un ser singularmente territorial y que «puede habitar la misma área durante la mayor parte de su vida defendiendo su territorio agresivamente contra intrusos», señalan.
El descendiente de la familia de lábridos es «un animal vistoso y bello» y el hecho de que no abunde el número de ejemplares lo convierte en «una especie emblemática en cuanto a la conservación», sostiene Roura.
En esta línea, José Irisarri, tras la reproducción de su filme en la Semana de Cine Submarino, y después de tantos minutos de exploración en los fondos del archipiélago, abrió el debate sobre la creación de un área marina protegida en las Cíes. Abogando por neutralizar la presión pesquera en un espacio determinado, puso en valor los beneficios que reportaría un instrumento de protección como este al conjunto de la comunidad.
Áreas marinas protegidas
Irisarri reconoce la «extraordinaria biodiversidad» que atesora Cabo Bicos, donde se asientan los icónicos gallanos. Esta consideración es interesante porque el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de las Islas Atlánticas establecía una zona de reserva en este entorno en 1999. Durante la redacción y el debate del plan rector actual del parque, en el 2018, la Consellería de Medio Ambiente remitió una propuesta a la mesa para considerar el mantenimiento de una zona marina de reserva entre Punta Xesteira y Cabo Bicos, pero quedó en papel mojado.
Los catedráticos de la Universidad de Vigo Elsa Vázquez y Jesús Troncoso, organizadores de la muestra de cine, reconocen la «importancia vital» de una figura de conservación marina «y más aún dentro de un Parque Nacional». Apelan a la experiencia en este campo para defender su postura. Consideran que el caso de Lira, en Galicia, es paradigmático. O el de la isla de Tabarca en el mar Mediterráneo. En ambos lugares, analizan Vázquez y Troncoso, «se ha comprobado que estas figuras ejercen un efecto muy positivo». Y añaden: «No solo sobre la conservación de los ecosistemas. También sobre la recuperación de recursos pesqueros en las zonas colindantes».
Insistiendo en la evidencia científica, los catedráticos indican que diversos estudios «han demostrado «que en las zonas donde se restringen o regulan las actividades extractivas, las poblaciones marinas se recuperan con rapidez y generan un efecto ‘arca de Noé' que es muy beneficioso para las áreas adyacentes», relatan comparando su mecanismo con el del barco de madera en la que embarcaron a parejas de especies para garantizar su supervivencia.
En cualquier caso, Elsa Vázquez y Jesús Troncoso apuestan por informar desde la belleza para «acercar al público general la riqueza y el valor de los ecosistemas marinos que tenemos ante nuestros ojos». «Solo se ama y se protege aquello que se conoce, y es precisamente a partir de ese conocimiento cuando surge la conciencia», definen.
WWF recuerda la propuesta que elevó durante la redacción del Plan Rector en el 2018. «Para las islas Cíes, en concreto, «se proponía dialogar sobre tres áreas para las comunidades de corales blandos, los bosques de laminaria y los fondos de maërl», explican.
Su plan no salió adelante, pero la entidad no tira la toalla. Continúa en su lucha por la conservación mediante el «establecimiento de estructuras que garanticen la participación del sector pesquero, ciencia y administración junto con oenegés ambientales en procesos transparentes, informados, reflexivos y responsables para la gestión y la toma de decisiones».
La organización ha participado activamente en el blindaje de los ecosistemas marinos en España a través de los programas Life Indemares y Life Intemares. Y avanzar en los objetivos de alcanzar un 30 % de superficie protegida hasta el 2030.