Tres de cada cuatro hogares españoles tiraron comida y bebida a la basura a lo largo del 2020. En estas fechas se puede evitar tirar productos
26 dic 2021 . Actualizado a las 10:27 h.El dispendio y desperdicio son tónica reinante en los días que nos ocupan. Mesas repletas de comida, despensas a rebosar de toda clase de dulces y salados... Toda vianda es poca para agraciar a nuestros comensales en fechas tan señaladas. Pero la conciencia con el planeta también debe ocupar un lugar privilegiado en nuestras comidas y cenas estos días. Tres de cuatro hogares españoles tiraron comida y basura a lo largo del 2020. Y no poca cantidad, precisamente. Porque según los datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se tiraron una media de 31 kilos de comida por persona. En total, acabaron siendo pasto del desperdicio 1.364 millones de kilos de alimentos.
Pero no todo está perdido. La conciencia social es cada vez mayor y son muchos los expertos que aseguran que las cosas ya no son como antes. Así lo atestigua también Xavier Medina, director de la cátedra Unesco de Alimentación, Cultura y Desarrollo de la UOC. Este experto asegura que «mientras que hace una década había menos posibilidades de reciclar en casa y se desperdiciaban más alimentos» la situación ha cambiado y hoy en día esta conciencia de reciclar y aprovechar la comida existe y se acompaña de las normativas que lo favorecen: «Por ejemplo, en los restaurantes pedir que te pongan la comida que sobra en un táper o llevarte el vino que ha quedado se puede hacer sin problema y sin pasar vergüenza».
Pero en estas fechas, no desperdiciar comida es un auténtico reto para muchos consumidores. Por ello, las expertas de la UOC Anna Bach y Alicia Aguilar han elaborado una guía para evitar el desperdicio.
Explican ambas que el primer paso debe darse antes de acudir al supermercado. Es recomendable elaborar una lista de la compra pensando en todos los menús que se van a preparar: «Así, la compra se adaptará a los productos necesarios y evitaremos comprar alimentos que luego no se usarán».
Además, es importante aprender a conservar y almacenar correctamente los productos comprados. Para ello hay que leer las etiquetas y comprobar las fechas de caducidad.
«Es importante planificar el menú considerando también el número de comensales. A menudo se tiende a cocinar en exceso y a servir demasiada comida en el plato. Debemos pensar antes de llenar el plato sin pasarse», explican ambas.
No pasa nada si sobra comida. Lo que debemos es aprender a aprovecharla. Por ello, el cuarto punto de su guía apunta a la congelación como mejor amiga contra el desperdicio: «Si se hace bien, la congelación es un método de conservación que nos permite alargar el tiempo de consumo de un alimento sin que pierda valor nutritivo. La opción de congelar en raciones individuales puede ser muy interesante, por ejemplo, para llevarlas al trabajo», recomiendan.
Aquellos que cuenten con poco espacio en sus congeladores, existe otra posibilidad: la de reaprovechar para realizar nuevas recetas: «Unas croquetas con el pollo asado que ha quedado o un puré con las verduras que se habían preparado como guarnición y han sobrado, son opciones muy sencillas». Por último, ambas expertas apelan a la conciencia social de los consumidores, que deben tener presente en todo momento la necesidad de hacer un consumo responsable: «Hay que informarse sobre la procedencia de lo que se come, qué sistemas de producción agrícola, de cría y de pesca se han usado... En general, el consumo de proximidad y temporada mejoran la vida de las pequeñas comunidades agrícolas y aumentan la biodiversidad». Está en nuestra mano.