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Cuando se labra el mar como una finca

Marcos Gago Otero
marcos gago VILABOA / LA VOZ

SOMOS MAR

Las mariscadoras de Vilaboa siembran un millón de almejas en un banco de la ría de Vigo

26 ago 2021 . Actualizado a las 19:05 h.

La playa es como una huerta para las mariscadoras de Pedra da Oliveira de Vilaboa. Es el terruño, aunque esté bajo el agua la mitad del día, de donde sacan la almeja y ganan su pan. Y como tal lo cuidan con esmero. Por su ubicación, este tramo litoral suele sufrir un fuerte desgaste de los temporales que, junto con su ubicación al fondo de la ría de Vigo en un entorno donde desembocan varios ríos, se aliaron el pasado invierno para producir una notable mortandad en los bivalvos. La caída en picado de la salinidad, consecuencia del exceso de agua dulce por lluvias y crecidas de los ríos que desembocan en este entorno, dejó sin apenas producto a las mariscadoras de Vilaboa. No quedó otra opción que esperar al día propicio para sembrar con almejas. Ese día fue ayer.

El portavoz de la cofradía de Vilaboa, José González, explica que participaron unas 45 personas en el operativo en la playa. Primero se utilizaron rastrillos para retirar de la superficie del banco las algas. Después un tractor al que se sujetó un arado entró en la playa aprovechando la bajamar y empezó a abrir surcos en el agua medio enlodada. Las mujeres, que estaban esperando, se repartieron la cría de almeja japónica que iban a sembrar y se dispusieron en fila desde un extremo a otro de la playa, cogiendo las crías de almeja a puñados y soltándolas al aire para que al caer se dispersasen por los surcos. En todo el dispositivo tardaron unas dos horas y media y aprovecharon al máximo las opciones que les ofreció la marea baja para estar en el arenal. Cuando acabaron la jornada del miércoles por la mañana habían sembrado una superficie superior a los 4.500 metros cuadrados.

José González explicó que se sembraron en la playa un millón de unidades de almeja japónica. Son la garantía de una futura cosecha, por la que todavía habrá que esperar. Los bivalvos que ayer se enterraron en la playa de Vilaboa tardarán todavía entre 16 y 18 meses en alcanzar el tamaño comercial adecuado para su recogida y venta.