Se cargarán en una furgoneta y vigilarán cada día una zona a bordo de barzos de inspección pesquera
01 ago 2021 . Actualizado a las 09:08 h.No es ningún secreto que el Ministerio de Agricultura y Pesca va a emplear buena parte de los fondos que le lleguen de Europa de los Next Generation en mejorar el control de la flota pesquera y digitalizar el sistema de vigilancia. Siete millones que se destinarán a implementar un sistema de registro de capturas con geolocalización y al «establecimiento de un servicio de vuelo de drones para control y vigilancia pesquera». La compra de esos aparatos no tripulados se hará incluso antes de encargar las cuatro nuevas patrulleras que están previstas para la Guardia Civil y las acciones de modernización de tres buques de la Armada.
Estos drones se emplearán como si fueran radares de tráfico. Esto es, se cargarán en una furgoneta y, según un plan diseñado, vigilarán un día una zona, otro día otra, a bordo de barcos de inspección pesquera o incluso en los de la Armada dedicados a esas funciones.
Es lo que detalló José Vicente Palmero, jefe de área de la Unidad de Apoyo de la Dirección General de Ordenación Pesquera de la Secretaría General de Pesca, que el viernes pasado, en las jornadas internacionales de pesca de Orpagu, explicó al sector las líneas de ayuda que tendrá abiertas tanto en el marco del nuevo Fempa (Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura) como en el Plan de Recuperación y Resiliencia que el Gobierno ha diseñado con la inyección de los Next Generation.
Fondos para el sector
Este último plan tiene tres líneas de ayudas a las que puede acceder el sector pesquero, entre las que destacó la vinculada a la digitalización de la flota. Se convocarán en septiembre y pueden ser interesantes para implantar la observación electrónica y la mejora de los sistemas de comunicación en los barcos. Los avales de Saeca y el apoyo a la innovación son las dos restantes.
Tanto Palmero como la directora xeral de Pesca e Acuicultura, Mercedes Rodríguez, llamaron la atención sobre lo engañosa que puede ser la máxima que guía el nuevo Fempa: «Todo lo que no está expresamente prohibido está permitido» y, por tanto, es subvencionable. Muy prometedor, pero en la Administración estatal y la autonómica ya ven a la legua que habrá problemas en cuanto llegue la aplicación práctica.
Por lo pronto, la aplaudida posibilidad de aumentar el arqueo del barco -no la capacidad de pesca, por supuesto- para mejorar la habitabilidad o reforzar la seguridad queda limitada a que el barco tenga menos de 24 metros. Así que la flota de larga distancia, con unidades que superan esas dimensiones, tendrá que pagar de su bolsillo las actuaciones si precisa ampliar la embarcación para ello. Podrá obtener financiación siempre que no modifique las medidas. Y lo mismo ocurre con los motores, pues se financiará las sustituciones solo a los de menos de 24 metros de eslora.
Rodríguez fue de lo más pesimista al pronunciarse sobre la posibilidad de corregir ese límite. «Solo se modificou unha vez o regulamento do FEMP, e foi pola pandemia». Así que no pudo más que augurar otro período de baja ejecución del fondo pesquero.