Para garantizar la calidad del producto que sale al mercado con el apellido de A Illa, pusieron en marcha las clasificadora
02 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Hace unos años, en la lonja de A Illa había dos máquinas clasificadoras de marisco. Tras alguna que otra prueba, las dos fueron mandadas a un rincón: se consideraban más un incordio que otra cosa. Pero hace un tiempo, la cofradía y la OPP-20 decidieron darle un giro copernicano a la gestión de la lonja. Para garantizar la calidad del producto que sale al mercado con el apellido de A Illa, pusieron en marcha las clasificadoras. Y no solo eso: se inició un proceso de compra de nuevas máquinas que permite asegurar la talla de los bivalvos que pasan por el punto de subasta de O Xufre. En estos momentos, con la incorporación de un nuevo artilugio, ahora son siete las máquinas que hacen el trabajo de separar por tamaños las distintas especies.
La última incorporación a este equipo es una máquina de rodillos, un sistema «menos agresivo» que se empleará, según explica Juan Rial Millán, para la clasificación de la almeja fina, la más delicada de las especies de bivalvo que se comercializa en la lonja isleña. Hasta ahora, la clasificación de ese producto se hacía a mano, estableciéndose un total de seis categorías en función de la cantidad de piezas que suman un kilo. Eso da lugar a que los lotes se compongan, demasiadas veces, con ejemplares de tamaños diversos, una realidad que no satisface a los compradores, que junto a una pieza enorme pueden encontrarse con otras de un tamaño mucho menor.
La próxima semana
La máquina comenzará a probarse con la almeja fina que, a partir de la próxima semana, extraerán los mariscadores a flote de una zona en la que abunda esta especie. Será la prueba piloto, que se quiere extender cuanto antes al conjunto de la fina que entre en la lonja. De esa manera se pretende aligerar el proceso de selección y evitar sorpresas a quienes compran en la lonja. Eso acabará redundando positivamente en los precios, dice Millán, quien pone como ejemplo lo ocurrido en la lonja desde que se comenzó a tomar en serio, muy en serio, la clasificación del marisco. Es una forma, señala, de garantizar la calidad del producto que sale de la lonja, algo que se ha vuelto más necesario que nunca desde que la OPP-20 ha creado la marca de calidad Marisco da Illa. A fin de cuentas, de lo que se trata es de que el nombre de la lonja sirva como etiqueta de calidad garantizada para todas aquellas personas que apuesten por este producto.