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Música con vistas al mar

José Trigueros TRIBUNA ABIERTA

SOMOS MAR

Imagen de archivo de un ensayo de la Orquesta Sinfónica de Galicia
Imagen de archivo de un ensayo de la Orquesta Sinfónica de Galicia MARCOS MÍGUEZ

Casi 30 años después, ha logrado con creces los objetivos: es una formación de referencia nacional e internacional. Sin embargo, siempre ha adolecido de la tercera pata: el espacio

21 jun 2021 . Actualizado a las 08:13 h.

Objetivos, personas y espacio. Estos son los tres elementos sobre los que se cimenta cualquier proyecto. La OSG fue creada en 1992 con una meta clara: alcanzar la excelencia artística y transformar el panorama cultural coruñés y gallego. Para ello fue necesario dotarla de un grupo profesional y humano de primer nivel. Casi 30 años después, ha logrado con creces los objetivos: es una formación de referencia nacional e internacional. Sin embargo, siempre ha adolecido de la tercera pata: el espacio.

El Palacio de la Ópera se convirtió en su sede, un recinto nunca concebido como espacio dedicado a la música, sino que fue construido como Palacio de Congresos. Una concesión permitió a la empresa Comar obtener la gestión durante 50 años, obligando a la OSG a pagar más de 900.000 euros anuales por utilizarlo. No hace falta ser un genio de las matemáticas para calcular el nefasto balance económico que supone pagar durante 30 años esta cantidad y estar a día de hoy sin un lugar en condiciones donde llevar a cabo su actividad, con graves deficiencias estructurales, acústicas y de mantenimiento. Llegados a este punto, las Administraciones responsables de la financiación de la OSG deben acometer una tarea inaplazable: hasta ahora se ha concentrado toda la atención en el contenido del proyecto, ahora hace falta prestar atención al continente.

La OSG no tiene sede. Así de simple y así de crudo. El proyecto cultural gallego más reconocido internacionalmente carece de un espacio en condiciones. Toca diseñar un plan que permita asegurar el futuro de la institución a corto, medio y largo plazo, con altura de miras, evitando invertir en meros parches. No hay peor plan que no tener ningún plan. La solución pasa por construir un nuevo auditorio que sirva de sede para la OSG y pueda albergar todo tipo de eventos culturales.

El emplazamiento idóneo son los terrenos del puerto, una localización privilegiada para construir un auditorio que tenga un diseño atractivo y se convierta en imagen de A Coruña y de su fachada marítima. San Sebastián, Santander, Tenerife, Las Palmas, Oslo o Lucerna, por poner algunos ejemplos, no han desaprovechado el privilegio de combinar la música con las vistas al mar.

Un proyecto de este tipo necesitaría el consenso y respaldo de todas las Administraciones, desde el Concello a la Xunta, pasando por el Gobierno, la Diputación, las grandes empresas privadas gallegas y el sector financiero. Un edificio con autosuficiencia energética y tecnología audiovisual avanzada que pueda formar parte de los proyectos incluidos en los fondos Next Generation de la UE.

El Palacio de la Ópera, con las necesarias obras de mejora, podría seguir teniendo un papel importante, albergando espectáculos de ópera y ballet, sirviendo de sede para la Banda Municipal (que sigue sin un lugar estable donde desarrollar su actividad), acogiendo congresos y exposiciones, y dando cabida a diversos eventos culturales en la ciudad. De nuevo nos encontramos con las tres patas de una misma mesa: localización, diseño y financiación. Aunque antes de llegar a este punto, hacen falta otros tres elementos indispensables: iniciativa, consenso y determinación.