Los científicos zarpan en el Miguel Oliver para comprobar si hay sardina

Los datos servirán de base para la recomendación de capturas


redacción / la voz

El buque de investigación oceanográfica Miguel Oliver, de la Secretaría General de Pesca, zarpó ayer de Vigo con todo que a partir hoy de mañana necesitarán los científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO) para los 23 días de campaña que tienen por delante en el Cantábrico Noroeste. Arrancará así la esperada campaña Pelacus 0321. Ansiada porque la 0320 -como debería haberse denominado la del año pasado- no pudo llevarse a cabo supuestamente a causa de la pandemia, para desesperación del cerco de Galicia, que confiaba en que la expedición del 2020 certificase definitivamente la recuperación de la sardina y el pistoletazo de salida para retomar la normalidad de la pesquería. Y es que durante esas 23 jornadas -del 26 de marzo al 18 de abril-, los científicos se dedicarán a estudiar la abundancia y distribución de las especies pelágicas en este caladero. Mediante técnicas acústicas, estimarán las existencias de sardina, pero también de anchoa, jurel, caballa y bacaladilla, abordando también el cartografiado de su área de distribución.

Aunque se tratan todas ellas de especies que interesan al cerco, la Pelacus tiene el atractivo de que también determina «la distribución de huevos de sardina y anchoa a través de un muestreador en continuo» que servirá para identificar el área de puesta. En definitiva, que la expedición permitirá a los científicos verificar si hay tanta sardina en el caladero como asegura la flota, al tiempo que comprueba el estado del stock

Optimismo

Desde luego, los profesionales dan por hecho que los resultados serán positivos. No solo por los datos empíricos que manejan por su experiencia, sino porque tienen noticias de que la campaña que precede a la Pelacus, la Pelago, que realizan también científicos del IEO con los del Instituto Portugués do Mar e da Atmosfera (IPMA) en la costa lusa y el golfo de Cádiz ha arrojado buenos resultados, confirmando así los positivos datos del año pasado. «Houbo un desove tremendo e a situación biolóxica é optima», asegura Andrés García, portavoz de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga).

La información con la que regresen los científicos, una vez analizada, con la que procede de la Pelago, será utilizada por el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, por sus siglas en inglés) para hacer sus recomendaciones de captura. En este sentido, García espera poder realizar ya este año una pesquería «máis normalizada». Sabe que Portugal y España están tratando de convencer a la Comisión Europea de que apruebe un plan de gestión con capturas más elevadas, pero es una negociación para la que no se está contado con el sector, que a poco más de un mes de arrancar la temporada desconoce cuánto podrá pescar. Eso sí, espera que sean más de las 30.000 toneladas que pedía el año pasado, pero que se quedaron en 19.000.

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