La Mar de mujeres

La consellería que se ocupa de la pesca se «conjuga» en femenino


Redacción / La Voz

Desde fuera, la imagen que da la pesca es de uno de esos oficios eminentemente masculinos que no deja cabida a la mujer. No hay más que repasar la antología de sus supersticiones para verificarlo: tan de mal fario era llevar una mujer a bordo como embarcar en martes. U observar la que durante años fueron sus instantáneas, marineros de Gran Sol, pescadores de bajura, patrones mayores, presidentes de asociaciones, directivos de grandes corporaciones... Y, sin embargo, el sector pesquero, entendido en toda su cadena, no puede entenderse sin mujeres. Vale que tan solo suponen el 15 % de la afiliación al régimen especial del mar, pero son más de un tercio de toda la mano de obra de esa cadena mar-industria: 44.000 personas, un 35 % del total del empleo en el sector, según datos que ofreció la secretaria general de Pesca, Alicia Villauriz, en el último congreso de la Red Española de Mujeres del Sector Pesquero.

Está claro que el de las mujeres del mar es un problema de visibilidad. De invisibilidad, sería más correcto decir. Porque así como están en franca minoría en el rol de las embarcaciones, hay áreas en las que son mayoría aplastante. Solo hace falta repasar la nómina del marisqueo o las plantillas de la transformación de pescado para percatarse de ello.

Si cuestiones como la brecha de género siguen muy abiertas, hay ámbitos, como el del empoderamiento, en el que se ha avanzado a pasos agigantados. No hay más que echar un vistazo al organigrama de la Consellería do Mar para darse cuenta de ello. La presencia femenina es mayoritaria tanto en primera como en segunda línea. Y su poderío se extiende, incluso, a las entidades satélite de Mar, léase Intecmar, Cetmar (Centro Tecnolóxico do Mar) y Portos de Galicia.

Mujeres que tienen el denominador común de la preparación y titulación, hace ver la doctora en Economía Carme García Negro, directora del grupo de investigación de Economía Pesqueira de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), que ataja suspicacias de que se trate de una mera operación de márketing o que responda a cuestiones de paridad, cuotas o discriminación positiva.

La formación ha sido clave en el empoderamiento femenino. Y no solo en el ámbito institucional, sino también pero en el empresarial, especialmente en el de nuevo cuño. La conselleira do Mar, Rosa Quintana, es mujer. Doctora en Biología, opositó a la Xunta y entró como funcionaria del servicio de Inspección Pesquera. Acabó llevando las riendas de un departamento en el que sucedió a otra de sus congéneres: la socialista Carmen Gallego.

Quintana cuenta a su lado con otras dos mujeres: Mercedes Rodríguez Moreda y Susana Rodríguez Carballo, que ocupan las direccións xerais de Pesca, Acuicultura e Innovación Tecnolóxica, la primera, y la de Desenvolvemento Pesqueiro, la segunda. Y aún se apoya en una tercera, Silvia Cortiñas, que ocupa la Secretaría Xeral Técnica.

Se cuela en el organigrama un nombre masculino, el de la persona que ocupa la subdirección del Servizo de Gardacostas de Galicia, cuya dirección asume la conselleira, pero que deja en manos de Lino Sexto.

El área de Innovación Tecnolóxica —con rango de subdirección xeral— o la vicesecretaría que depende de Cortiñas también están bajo batuta femenina en una segunda línea más paritaria puesto que, con Sexto, también está Enrique Álvarez, subdirector de Xestión, Ensino e Relacións Sectoriais, segundo de Rodríguez Carballo.

En tercera línea también las mujeres son mayoría. Los Mercados da Pesca están dirigidos por Marta Villaverde y Montserrat Castro se ocupa del Desenvolvemento Pesqueiro. A los mandos de Acuicultura está Ángeles Vázquez y solo Alberto Otero, como responsable de Investigación e Apoio Científico-Técnico pone la cuota masculina.

Eso, sin salir de San Caetano. Pero el poder femenino se extiende hasta Fontiñas, desde donde Susana Lenguas organiza Portos de Galicia y trasciende a Vilagarcía, donde Covadonga Salgado dirige el Intecmar y Vigo, con Paloma Rueda en el Cetmar.

Hablan todo ellas en el Parlamento de Galicia

Aunque en la mesa se sienten todo hombres, con el decano José Manuel Balseiro (PPdeG) al frente, son las mujeres las que se han hecho con la voz cantante en la Comisión de Pesca del Parlamento de Galicia. Casi siempre hablan ellas, ya intervengan por el PPdeG, el PSdeG o el BNG.

Teresa Egerique. Aunque en ocasiones interviene Pazos Couñago o el propio Balseiro, es Egerique la que suele exponer la postura de los diputados populares.

Patricia Otero. La diputada socialista comparte casi equitativamente con Julio Torrado, secretario de la mesa, la portavocía de pesca en la comisión octava.

Rosana Pérez. Es la portavoz de la formación nacionalista en Pesca, por más que en ocasiones intervenga también Carmela González y Daniel Castro.

Ellas: nunca a bordo, pero siempre a pie de muelle

E. A.

Por más que la pesca vaya en el ADN, lo cierto es que es una economista, la doctora Carme García Negro lo más parecido que hay a una socióloga pesquera. Y esta señala si se mide la igualdad de género en el ámbito productivo hay grandes diferencias. Por un lado, apunta la industria conservera madura, donde la mayoría de los ejecutivos están vinculados al capital y, además, son en su mayoría hombres. «Aínda que a propiedade do capital sexa de mulleres, acceden os homes aos postos directivos», apunta García Negro. En este eslabón, hay mucha presencia femenina, siempre tituladas y de elevada cualificación, situadas en puestos de mando, como jefas de calidad, de ventas, de recursos humanos... pero siempre «na parte de xestión, non na dirección».

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