Ellas: nunca a bordo, pero siempre a pie de muelle


redacción

Por más que la pesca vaya en el ADN, lo cierto es que es una economista, la doctora Carme García Negro lo más parecido que hay a una socióloga pesquera. Y esta señala si se mide la igualdad de género en el ámbito productivo hay grandes diferencias. Por un lado, apunta la industria conservera madura, donde la mayoría de los ejecutivos están vinculados al capital y, además, son en su mayoría hombres. «Aínda que a propiedade do capital sexa de mulleres, acceden os homes aos postos directivos», apunta García Negro. En este eslabón, hay mucha presencia femenina, siempre tituladas y de elevada cualificación, situadas en puestos de mando, como jefas de calidad, de ventas, de recursos humanos... pero siempre «na parte de xestión, non na dirección».

Esa mayoría masculina también se aprecia en sectores consolidados como las asociaciones o cooperativas pesqueras. No hay más que atender a la de Vigo, la mayor de Europa, «donde todos son homes» en la primera línea.

La cosa cambia cuando se trata de sectores emergentes, no tan maduros como la conserva o la pesca. Es el caso del sector mejillonero, la depuración y los nuevos transformados, incluso la distribución y comercialización: «Aí xa saen máis nomes femininos á fronte de empresas familiares».

El caso del marisqueo

Sí, en el marisqueo, donde las mujeres eran mayoría aplastante, siempre solían tener por representante un patrón mayor. Pero eso ha cambiado. Son ellas quienes presiden las agrupaciones de a pie, cuando no la cofradía. Eso sí, cada vez hay más hombres en una actividad tradicionalmente desarrollada por mujeres. Es la historia de siempre: cuando un «traballo precarizado desenvolvido de sempre por mulleres comenza a levantar a paletilla, empeza a ser atractivo para os homes», argumenta García Negro, que recuerda que, cuando las mariscadoras decidieron profesionalizarse, recurrieron a biólogas. «Mulleres». Y hoy las asistencias técnicas están ocupadas mayoritariamente por personas de ese género.

Biólogas, economistas, abogadas... Ese es el perfil que ahora se ha hecho con la gerencia de asociaciones, entidades y cooperativas, donde la formación ha podido hacer visible esa «figura oculta» que siempre hubo en la gerencia de las empresas familiares. La mujer, que siempre estuvo al tanto de ingresos y gastos, de mareas, pagos y cheques, inversiones y desinversiones. No estaba a bordo, pero siempre a pie de muelle. Es más, «non se facía nada se Mariló non o aprobaba», dice García Negro.

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