RAX, la aplicación que ayudará a los ganaderos gallegos a gestionar el purín
GANADERÍA
La herramienta permitirá sustituir a la figura del asesor cuando entre en vigor el nuevo decreto de fertilización de suelos, el 1 de septiembre del 2024
19 jun 2023 . Actualizado a las 09:51 h.Es necesario mejorar la gestión que se hace de los purines para mitigar el impacto que tienen en los suelos agrarios. Ese es el objetivo con el que el Ministerio de Agricultura aprobó, a finales del año pasado, el real decreto que regula la fertilización en estos terrenos. El documento incorporará toda una serie de novedades, como la figura de un asesor en fertilización que tendrá que ayudar a los ganaderos a definir las necesidades de abonado de sus parcelas. Sin embargo, esta figura podrá ser sustituida, en determinados casos, por programas o aplicaciones informáticas. En el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM) ya han diseñado una, bautizada como RAX, que es completamente gratuita para los ganaderos gallegos.
Isabel García Pomar es una de las investigadoras del CIAM que ha trabajado en el diseño de esta herramienta y en otros programas sobre la fertilización de los suelos. Desde hace un tiempo, investiga con la vista puesta en «incrementar el secuestro de carbono, aumentar la eficiencia de los fertilizantes y mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero» en la agricultura, explica, que es también lo que persigue la Unión Europea a través de su nueva Política Agraria Común o de estrategias como De la granja a la mesa. Con este mismo fin, el Ministerio de Agricultura publicó el decreto de fertilización de suelos, que prevé que, a partir de septiembre del año próximo, todas las explotaciones tendrán que contar con un plan de abonado. «Este deberá tener en cuenta las necesidades de nutrición de los cultivos y lo podrá elaborar un experto o el propio ganadero si cuenta con una aplicación informática», añade.
Por eso en el CIAM llevan ya algún tiempo trabajando en una herramienta que han bautizado como RAX. Se trata de una aplicación informática, que está ya colgada en la web de este centro y que es de acceso completamente gratuito. En ella, los ganaderos tienen que incluir los análisis del suelo, la información sobre la producción de cultivos, la forma en la que se aplica el purín y un análisis de este mismo. «La aplicación te dice, en base a esos parámetros, la cantidad que se debe aplicar por hectárea, la dosis, y el momento en el que tienes que aplicarlo», sostiene García.
La herramienta está ya a disposición del sector. «Tiene una guía de uso y solo es preciso registrarse, puede acceder cualquiera», sostiene. Ahora mismo, solo están disponibles las versiones para maíz forrajero, cultivos forrajeros de invierno, praderas y alfalfa. Y señala que herramientas como esta están pensadas para lograr un mejor aprovechamiento del purín, un recurso que los ganaderos valoran «pero que la sociedad no lo ve tan claro, pero lo cierto es que tiene contenido en nutrientes y se puede usar de forma eficiente», añade.
Nitrógeno, fósforo y potasio son los principales componentes de este residuo. El problema es que el nitrógeno está presente en su forma amoniacal, por lo que al aplicarlo sin inyectarlo al terreno «parte de ese nitrógeno se pierde en la atmósfera, además de que el amoníaco que se libera es perjudicial para el medio ambiente», añade Isabel García. Por eso el objetivo debe ser utilizar técnicas que permitan limitar la máximo esa pérdida de amoníaco, «de forma que necesitemos menos fertilizante nitrogenado y no haya pérdidas que contaminen el medio», sostiene.
Utilizar el purín como fertilizantes tiene muchas ventajas, sobre todo, si se compara con otros fertilizantes químicos, cuyo uso además quiere limitar la Unión Europea durante los próximos años. «El purín es un fertilizante orgánico que usado correctamente aporta al suelo materia orgánica de calidad y ayuda retener agua», sostiene García Pomar. Por eso el decreto de fertilización de suelos aboga por el uso de este residuo, que está presente en todas las granjas gallegas. El único problema con el que se van a encontrar los ganaderos es que, en la mayoría de las fincas, no podrán utilizar sistemas como el plato, el abanico o el cañón para esparcirlo. «Se apuesta por sistemas de bandas o tubos rígidos», cuenta García Pomar, pues estos permiten depositar el purín directamente en el suelo y que quede enterrado.
En aquellos casos en los que se permita el uso de plato, cañón o abanico, en terrenos con pendientes superiores al 10 %, esta investigadora apunta a que será necesario enterrarlo, a poder ser, en un plazo anterior a las cuatro horas desde su utilización. «Si lo enterramos es mejor hacerlo antes de cuatro horas, porque la principal pérdida de nitrógeno se produce en las primeras horas. Cuanto más se reduzca este período, mejor rendimiento», concluye.
