Varios ganaderos de la Bretaña francesa explican cómo el pastoreo y la diversificación de la actividad agroganadera hacen que sus granjas sean mucho más rentables
09 may 2023 . Actualizado a las 18:56 h.Muchas son las similitudes entre Galicia y la región francesa de Bretaña en el ámbito agroganadero. De hecho, cuentan con una superficie y un clima parecido, una ubicación geográfica similar en el finisterrea atlántico y el hecho de que ambos territorios son líderes absolutos en la producción de leche en sus respectivos países. Comparten incluso problemáticas como la elevada edad de los titulares de las granjas, la ausencia de relevo generacional o el cierre continuado de ganaderías durante los últimos años.
Las diferencias también son múltiples y van mucho más allá de la superficie agraria útil disponible _1,7 millones de hectáreas en el caso bretón, casi el triple que Galicia_ o del volumen de leche que son capaces de producir y que, mientras que en Galicia ronda los tres millones de toneladas anuales, en Bretaña ya supera los 5,5 millones.
Las mayores distancias se encuentran, sin embargo, en los métodos y orientaciones productivas de cada uno de los territorios. Así, por ejemplo, mientras Galicia ha apostado por sistemas intensivos de producción _el 85% de la leche gallega procede de granjas donde los animales permanecen estabulados de forma permanente_, en Francia existe una apuesta clara por el pastoreo. Bien es cierto, que la ordenación del territorio con grandes concentraciones de terreno en las inmediaciones de las granjas, permite a los ganaderos aprovechar el pasto durante un mínimo de nueves meses al año. Un sistema que baja la producción media de leche por parte del animal _poco más de 30 litros diarios de media, por los más de 40 litros que promedia una res gallega alimentada con pienso y maíz_, pero que reduce de forma muy importante los costes de producción.
«Salvo nos días de choiva as vacas saen a pacer tódolos días»
«Salvo nos días de moita choiva, as vacas saen a pacer todos os días porque a explotación conta con máis de 140 hectáreas a menos de dous kilómetros do establo. Muximos e xa van para fóra e volvemos a metelas pola tarde para facer o mesmo. Dan menos leite pero nótase que as vacas están máis cómodas e que o gasto en alimentación é moito menor», apunta Brais Lorenzo, alumno del Centro de Promoción Rural EFA Fonteboa que durante el mes de mayo completa su periodo de formación en la granja Gaec Le Préameneu, una explotación con 100 vacas en ordeño y más de 140 hectáreas de superficie que cuentan con un rebaño compuesto por animales de las razas montbéliarde, normanda y holstein.
Su titular, Serge Marais, no duda de los beneficios de este sistema. «No hay nada más barato y de mayor calidad, tanto para la leche como para la propia vaca, que estar pastando libremente en el prado. Además de ahorrar en alimentación, mejoramos en salud del animal y en la percepción que el consumidor tiene de esta actividad».
«Invertimos 100.000 euros en un obrador para transformar nuestra leche. Es el precio de un tractor y resulta mucho más rentable»
Opinión que comparte Nadine Crocq, una de las socias de Le Hil-baras, una explotación lechera que ordeña de forma habitual alrededor de 80 cabezas pero que evidencia las notables diferencias que también existen entre gallegos y franceses en lo referente a la diversificación productiva. Ahí hará su estancia Alex Caínzos, también alumno de Fonteboa.
«Además de las vacas, criamos más de 30.000 pollos ecológicos, amparados por la certificación local de calidad Poulet de Janzé _localidad situada a 25 kilómetros de Rennes, capital de la región de Bretaña_, una actividad totalmente compatible con la leche», apunta la ganadera que señala que las aves se encuentran en libertad y que su cría empezó a raíz de la implantación de las cuotas y la imposibilidad de aumentar la producción lechera.
Resulta habitual que las granjas galas compatibilicen la producción láctea con otras actividades como la cría de aves, cerdos o cabras e incluso con la actividad turística y la producción de cereales. Del mismo modo, son muchas las explotaciones que apuestan por la venta de directa de sus producciones, bien en la propia granja o con reparto propio en un radio de pocos kilómetros de la explotación, y por la transformación. Es el caso de Ferme du Chalet, que aprovecha una parte de la leche que producen sus 100 vacas adultas para la elaboración de queso, yogur ecológico y arroz con leche que reparte entre los comercio de la región y entre los centros de enseñanza de su localidad.
«Empezamos en septiembre y ya transformamos casi el 10% de nuestra leche. Nuestra intención es ir aumentando este porcentaje porque el rendimiento económico es mucho mayor que el que conseguimos entregando la totalidad de la materia prima a una industria que lo transforme», apunta Mancel Pascal, uno de sus socios, que señala que la inversión realizada en la construcción del obrador rozó los 100.000 euros. «Es el precio de un tractor y resulta mucho más rentable», ironiza.
