La zona de A Granxa, en Pantón, posee un singular patrimonio
29 mar 2013 . Actualizado a las 07:00 h.Una sencilla ruta circular de unos tres kilómetros por caminos tradicionales permite descubrir un patrimonio arqueológico e histórico casi desconocido en la zona popularmente denominada A Granxa, en la parroquia de San Romao de Moreda, en Pantón. Estos caminos, en otro tiempo muy transitados, servían para acceder a viñedos y a tierras de cultivo y pasto.
El recorrido empieza en el lugar de Outeiro, al lado de la Casa dos Muros, una antigua casa de labranza construida hacia 1750 que en tiempos recientes fue rehabilitada y convertida en hospedaje de turismo rural. En primer lugar hay que andar un centenar de metros por la carretera en dirección a San Romao y después torcer a la derecha por una pista asfaltada. Unos cuatrocientos metros más adelante, a la altura del punto donde termina el asfalto, se encuentra la mámoa de Castrelo. Está a la derecha del camino, a unos cien metros, entre dos viñas. Consiste en un túmulo de un metro y medio de altura y unos quince metros de ancho. No presenta el característico cono de violación -el agujero que denuncia una excavación ilegal- por lo que se cree que su cámara interior de piedra podría conservarse íntegra. Se encuentra totalmente cubierto de maleza. A pocos metros se observa lo que parece otra posible mámoa que carece de losa superior.
Piedra reaprovechada
Hay que seguir avanzando por el camino principal otros trescientos metros hasta llegar a un cruce de caminos. A la izquierda quedan las ruinas de lo que fue una vieja vivienda con su bodega o lagar. En este punto es preciso torcer a la derecha para dirigirse al castro de Moreda o de A Lama y a la localidad de A Broza. Al castro se llega después de recorrer unos 250 metros. El antiguo asentamiento es ligeramente ovalado y está constituido por un único núcleo central asentado sobre una pequeña loma cubierta de árboles. No se aprecian restos de sus estructuras. Supuestamente toda la piedra fue utilizada en los cierres de fincas, muros de camino y otras construcciones. Pero en el recinto sí se pueden ver las ruinas de una vieja construcción que también debió de edificarse con estas piedras y que según la tradición local fue en tiempos una bodega, hoy propiedad de la Casa da Lama. La finca donde se asienta el castro pertenece a dicha casa.
