El Viñobús acerca este año la vendimia a los visitantes, con un completo recorrido por bodegas y viñedos, incluyendo catas y una cita en el Centro do Viño de Monforte
25 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Decenas de personas están disfrutando este mes de un Viñobús renovado que, este año, acerca las vendimias a los visitantes. La ruta que salió ayer por la mañana de Monforte tan solo llevó a siete viajeros pero, normalmente, los vehículos llevan más turistas, sobre todo si se trata de las rutas que se hacen por la tarde y en fin de semana. Ninguno de los participantes de ayer era de la provincia. Había dos personas de Andalucía y dos de Asturias, que estaban en la zona haciendo turismo, y también tres jóvenes de Santiago, trabajadoras del sector turístico, que realizaron esta ruta como actividad formativa. El recorrido comenzó a las diez de la mañana, cuando los viajeros partieron rumbo a la bodega Regina Viarum, en Doade, en la subzona de Amandi.
Por el camino, la guía Araceli Rigueira se encargó de amenizar el trayecto con explicaciones sobre la Ribeira Sacra, el cultivo de la vid, su historia y algunas curiosidades y leyendas. Explicó la peculiaridad de la viticultura de montaña en la zona, y del efecto que tiene en la maduración de la uva el sol, el agua del río, las nieblas matinales y las laxas, que conservan el calor para ir desprendiéndolo por la noche poco a poco. También explicó la creencia de que ya en tiempos de los romanos se exportaba vino de la Ribeira Sacra a Roma, sobre todo de Amandi, una teoría sobre la que los especialistas aseguran que no existe ninguna base histórica.
La primera parada fue la bodega Regina Viarum, donde Sara Fernández guió la visita. Resumió la historia de las instalaciones, muy recientes, y el proceso de elaboración del vino en la bodega. Tras una visita a la sala donde están los depósitos de acero inoxidable para el vino joven, con capacidad para 300.000 litros, se pasó al pequeño cuarto de las barricas de roble para la producción de crianza. Terminó con una degustación de ambas tipologías de vinos.
De vuelta a Monforte en el Viñobús, Araceli centró sus explicaciones en la historia de Monforte y en su patrimonio artístico. Tras la entrega de una botella de vino Ribeira Sacra, terminó la ruta con una visita guiada al Centro do Viño, a cargo de Fernanda López. Los participantes gozaron especialmente con esta parte de la jornada, y aprovecharon la degustación final de vino y pinchos para compartir impresiones, plantear dudas y hablar de la peculiaridad del vino de la Ribeira Sacra. «Es distinto», sentenciaba una de las viajeras, y todos reconocían la dificultad de apreciarlo cuando el paladar no está habituado. En cualquier caso, muchos tomaron referencias para buscar sus preferencias en las vinotecas.
