¿A quién beneficia?

| EDUARDO EIROA |

AGRICULTURA

SIEMPRE QUE se comete alguna maldad, lo primero que se piensa es a quién beneficia. Quien roba, quien recalifica terrenos al primo, quien contrata de dedo, hasta quien genera guerras busca algún beneficio. Lo de los incendios tiene tintes mucho más esquizofrénicos. Se puede uno aburrir de escuchar teorías. Los expertos improvisados dicen que es para construir en las zonas quemadas (¿quién quiere construir en el curuto de Ameixenda?), o para crear zonas agrícolas (¿pero quién vive del campo hoy en Galicia?), o para fastidiar al vecino (¿tantos odios hay que estallan estos días?), o para molestar al político de turno (¿pero tantos militantes hay mal de la cabeza?), o para vengarse de que no le renueven el sueldo a algún brigadista, que es como si una cajera de supermercado a la que no le renuevan pone una bomba en el local. Las teorías no sirven para explicar esta locura.