Los elevados costes de producción de la viticultura gallega motivan la ausencia de bodegas que elaboren en Agricultura Ecolóxica La presencia inoportuna de la lluvia, las dificultades para la mecanización y el reducido tamaño de las parcelas constituyen los principales obstáculos al desarrollo de la viticultura ecológica en Galicia. Los altos costes que se derivan de las prácticas biológicas, en una viticultura cara de por sí, explican que ninguna bodega se animase aún a dar el salto a la Agricultura Ecolóxica. Con o sin etiqueta, la reducción de tratamientos parece el camino a seguir en la producción de vinos de calidad. La degeneración del terreno por el uso irracional de los productos químicos ya encendió la luz de alarma en muchas denominaciones de origen.
02 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La elaboración de vinos ecológicos no constituye una práctica misteriosa. El sello biológico implica la renuncia al empleo de los herbicidas clásicos y otros productos agresivos en la viña, y un uso casi testimonial del sulfuroso en la bodega. Mediante análisis del terreno y del mosto, los técnicos de los consejos reguladores garantizan al consumidor el cumplimiento de la normativa. Los requisitos de la agricultura ecológica no parecen insalvables. Sin embargo, las particularidades de la viticultura atlántica explican que a estas alturas aún no se elabore ningún vino con su etiqueta. «Galicia no es La Mancha. Aquí la climatología obliga a dar más tratamientos y hablamos de un producto, como es la uva, ya de por sí más costoso que en otras regiones», explica Felicísimo Pereira, enólogo de bodegas de las denominaciones Ribeiro y Ribeira Sacra. En el sector vitivinícola se percibe una creciente preocupación por los frecuentes abusos en el uso de herbicidas y fungicidas, excesos que influyen negativamente en la calidad del producto. Con problemas de fermentación causados por la saturación de compuestos químicos en la viña, malamente se pueden conseguir vinos que expresen la personalidad de su tierra. El mercado, cada vez más exigente, terminará imponiendo criterios respetusos con la salud y la conservación del medio. ¿Será el triunfo del sello ecológico? «No se pueden aplicar tratamientos en las viñas por sistema cada quince días. La agricultura ecológica es el camino que las bodegas tienen que seguir. Otra cosa es que den el salto a esa etiqueta», responde Julio Ponce. Enólogo de bodegas de cuatro de las denominaciones de origen gallegas, advierte que el camino a la producción biológica no es fácil. «Pasar de un extremo a otro es complejo. El problema no es sólo el incremento de los costes. La viticultura ecológica precisa conocimientos profundos del medio y una vendimia muy sana para que trabaje el enólogo. Y cuanto menos tratamientos apliques, más riesgos debes asumir», dice Ponce. Para Pablo Ibáñez, enólogo en las denominaciones Rías Baixas, Ribeira Sacra y Valdeorras, considera que la elaboración de vinos ecológicos es viable siempre que se controlen viñedos propios. El problema, como casi siempre, está en la cartera. «Hoy se comercializan tratamientos compatibles con los requisitos de la agricultura ecológica y la elaboración es viable, pero hay que hacer números y ver dónde puede estar el mercado». Actualmente, el mercado está bastante lejos. Según cálculos de las bodegas integradas en la agrupación de alimentos ecológicos de La Rioja, más del 90% de la producción de vinos biológicos elaborados en España se vende en otros países.
