El Concello protege más de un centenar de edificios históricos

Luís A. Núñez

AGRICULTURA

Un reciente estudio del patrimonio del Camino de San Andrés detecta en Narón elementos aún sin calificar

08 feb 2010 . Actualizado a las 12:58 h.

Más de un centenar de edificaciones del municipio están protegidas por el Concello de Narón. Se trata, en su mayoría, de viviendas históricas de los siglos XIX o principios del XX con características singulares que, como tal, han sido recogidas en el catálogo patrimonial anexo al Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) del 2002 como bienes a conservar.

Entre ellas, a muchos le sonarán inmuebles tan obvios como la Casa da Cultura del Alto, de estilo historicista de principios del siglo pasado, o el antiguo palacio consistorial de Xuvia, del mismo estilo y construido entre los años 1940 y 1950. Pero el total de esos inmuebles catalogados por el Concello asciende a 115, y se reparten por las trece parroquias del municipio.

En cifras, Sedes es la zona más rica en arquitectura histórica. En ese emplazamiento se cuentan hasta 32 inmuebles protegidos por el PGOM, desde antiguas viviendas residenciales de arquitectura popular hasta un edificio con galería del siglo XIX ubicado en plena Feira do Trece.

La siguiente parroquia en el ránking es O Val, con 28 construcciones, entre las que sobresale una vivienda del siglo XVIII catalogada como explotación agrícola en el lugar de Cimadevila. En esta zona destaca especialmente la arquitectura religiosa, que se remonta unos cientos de años más atrás. En O Val, por ejemplo, se conserva el convento de Baltar, del siglo XVI.

Un 10% de los edificios protegidos por el Concello son de origen confesional. Y en ese apartado, la estrella es el monasterio de San Martiño de Xuvia, en O Couto, que combina estilos románico y barroco de los siglos XII a XVIII.

Y también merecen una mención especial en el catálogo los vestigios de la molinería. Hasta siete moliendas están recogidas como tal en el PGOM, desde las más conocidas de Xuvia y As Aceñas, hasta la de Pradelo, en Pedroso; la de Amenadás en Piñeiros, o el molino de viento de San Mateo.

Pero el Plan General no es todo lo exhaustivo que debería ser y todavía hay piezas sueltas por incluir en el puzle. Precisamente, un reciente estudio elaborado en torno al Camino de San Andrés de Teixido por la entidad Costa Ártabra reconoce una decena de elementos singulares en el trayecto que transcurre por Narón. Y eso que cuantifica en un solo bloque viviendas unifamiliares como la Casa Pendás de Sedes, muchas de las cuales ni siquiera figuran en el catálogo.

Parte de esas construcciones, tanto en el rural como en la zona urbana, se desvanecen con el abandono y el deterioro. Y es que el afán rehabilitador no ha cuajado aún en un municipio en el que en los últimos tiempos se han visado proyectos para edificar pisos a razón de una media de seiscientos cada año.

Protección a medida

El plan urbanístico recoge tres niveles de protección. El más rígido, el integral, se reserva para menos de una tercera parte del catálogo patrimonial y tiene la misma consideración de monumento. El amparo público se extiende tanto a la estructura como a una franja de contorno de cien metros. Los grados restantes atañen a construcciones más recientes. En todos los casos, los propietarios están obligados a garantizar su conservación.