Caleiro (Vilanova) recuperó ayer, después de dos años sin celebrarse, la fiesta de San Isidro Labrador. Y lo hizo gracias a que un grupo de ocho jóvenes de la parroquia que decidieron hacerse con las riendas de una comisión y organizar el asunto. El presidente, José Luis Nogueira , se mostraba ayer exultante con el resultado. «Para ser o primeiro ano saiu todo espléndido», explicó. Eran ya cerca de las cuatro de la tarde, él todavía no había comido, pero la música aún sonaba en el campo de fiestas.
El plato fuerte de la jornada fue la degustación gratuita de chorizos, pan de maíz y vino que actuó como aliciente para que cientos de personas -alrededor de 1.500 según la organización- se acercasen hasta allí, pese a ser día laborable. Los 300 kilos de chorizo sobraron y los 400 litros de tinto, también, así que nadie se marchó con hambre.
Tampoco nadie se fue sin premio. Otro de los reclamos de la fiesta es el tradicional desfile de tractores y carros del país. Carros no hubo, porque ya no quedan, pero sí participaron un par de carrillos tirados por una burra y un caballo. Hubo trece participantes y el mejor engalanado se llevó 400 euros y el trofeo. Los encargados de emitir el veredicto fueron el ex presidente de la comisión de fiestas, Ramón Pérez Tourís , Carlos Lede , el alcalde Gonzalo Durán y el concejal de Agricultura, Miguel Vázquez . El edil Javier Tourís no estuvo en el jurado pero sí para entregar los premios. Por la tarde, el programa todavía tenía reservada una demostración de baile y verbena.
