Homenaje al comercio tradicional

Francisco Albo francisco.albo@lavoz.es

AGRICULTURA

En la calle chantadina Leonardo Rodríguez echará el cierre un día de estos la tienda de comestibles Javier Méndez, uno de esos comercios de toda la vida que aún conservan los tarros de caramelos, la hoja de cortar bacalao y otros elementos típicos de los tiempos anteriores a las grandes superficies comerciales. Los vecinos no quisieron dejar que cerrase esta tienda sin ofrecer una despedida a su propietaria, María Consuelo Meijide , o Maruxa do Alfredo, como la conocen todos. Sin que ella se lo esperase, se presentaron a primera hora de la tarde de ayer en la tienda y obsequiaron a la dueña con una caja de bombones y un ramo de flores. Un bonito homenaje a un tipo de comercio que no debería desaparecer.

Si la tienda de Maruxa do Alfredo representa la tradición del pequeño comercio local, la gran feria Biofach que se celebra estos días en Núremberg intenta representar el futuro de la alimentación, que según todos los indicios pasará por la agricultura biológica. El Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia (Craega), con sede en Monforte, participa de nuevo en esta gran cita. El cocinero lucense Héctor López , del restaurante España, freció ayer en el puesto del Craega una degustación de platos preparados con productos ecológicos gallegos a empresarios alemanes del sector. Cabe esperar que iniciativas como ésta ayuden a que la producción ecológica gallega se haga cada vez con más espacio en el mercado europeo y que esta actividad genere aquí cada vez más beneficio y empleo.

No se puede terminar esta crónica sin hablar del carnaval en un momento en que las fiestas se acercan a su auge. Los centros educativos del sur lucense, siguiendo la tradición, celebraron ayer pequeñas fiestas a sus alumnos antes de iniciar el período festivo. En el Colexio Novo de Monforte, además del habitual desfile de disfraces, los alumnos de sexto de primaria vendieron dulces de elaboración casera para recaudar fondos para la excursión de fin de curso. Otro de los numerosos colegios de la zona que festejaron el carnaval fue el Rosalía de Castro de Bóveda, donde se quemaron compadres y comadres. En estos dos centros -que seguramente no fueron casos únicos- se ofreció también una chocolatada a madres y padres de alumnos.