Microfundio

| EDUARDO EIROA |

AGRICULTURA

PASABA POR AQUÍ

12 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EN EL fondo se trata de resolver un problema de actitudes. Dicen que en Galicia tenemos pocas miras porque la vista se estrella cada cincuenta metros con un muro, y porque a la gente le trae sin cuidado lo que pase más allá de su leira. Es más, si el vecino asoma la cabeza por el muro se le aplica con frecuencia la técnica del machete. Le llaman minifundio al sistema agrícola gallego, ese mosaico de campos y tierras que se ve tan bonito desde el aire. El problema es que el minifundio no se queda sólo en lo agrícola. En una región que nada sabe de lo que significa la cooperación ni el bien común, la mente tiene las mismas estructuras que el paisaje. Es decir, más allá de la subvención propia y de conseguir como sea un buen traballiño, el resto no importa. Y lo mismo pasa con los pueblos, las asociaciones y hasta las peñas de quinielas. En la Costa da Morte todavía es peor. Aquí ya hay microfundio.