«Empecemos por no dejar hacer lo que todavía no está hecho»

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AGRICULTURA

Entrevista | José Luis Pichel La presión turística, la falta de normas y el escaso rigor a la hora de aplicarlas son algunas de las causas del feísmo que acecha a O Salnés. El futuro se presenta mejor

21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

? Salnés comienza a ser demasiado feo. Así lo han denunciado los hosteleros, que creen que el mal urbanismo va a pasar factura a sus negocios. Los arquitectos coinciden en el diagnóstico. Al menos su presidente, José Luis Pichel. -Dígame, ¿cómo debemos definir el feísmo? -Feísmo es que aparezcan en un paisaje como el gallego una gran cantidad de tipologías importadas y construcciones con nuevas tecnologías que permiten hacer casi cualquier cosa. Y feísmo es también la consecuencia de la mala aplicación de las normativas urbanísticas y de la falta de normativas, o de la falta de control, que ha producido un impacto y una degradación paisajística. -¿Y cómo anda O Salnés de salud urbanística? -En esa zona hubo siempre una presión tremenda, por el turismo. Y normativas deficientes, antiguas, mal aplicadas y una falta de rigor en la disciplina urbanística. En O Grove mismo, se daban licencias para un pequeño galpón agrícola y de ahí salían cuatro apartamentos... Todo eso ha llevado a que, cuando pasamos por estos municipios, tengamos esa sensación de estar viendo una desfeita. Especialmente en las zonas rurales más que en los cascos urbanos. Los cascos ya están sujetos a una presión, en ellos se han cometido barbaridades, pero pueden ser «aceptables», porque sabemos que tenemos que compaginar medioambiente con la presión turística. Es mucho más grave que esa presión se extienda a todo el litoral, y que en cualquier sitio aparezcan pegotillos, casas de bajo y cuatro plantas. -En O Grove andan a vueltas con el PXOM. Hay quien dice que en ese municipio hay que concentrar y no dispersar. -Están en lo cierto. La ley del suelo es criticable en muchos aspectos, pero uno de sus grandes aciertos es que ya no se puede construir en cualquier finca. Los modelos de dispersión tienen un coste social tremendo, porque hay que llevar servicios, infraestructuras... Esa idea de concentración la marca la propia ley. Pero eso no quiere decir que todo se tenga que construir en el casco urbano. Hay zonas en las que se pueden hacer urbanizaciones, pero dentro de una política urbanística de desarrollo. -Los hosteleros creen que el feísmo espanta a los turistas y piden que se tomen medidas. ¿Estamos a tiempo? -Yo creo que estamos a tiempo. Hay muchas cosas que se han hecho mal, pero no por eso debemos pensar que va a seguir así. Tiene que haber algún punto de inflexión a partir del cual vayamos corrigiendo algunos de los errores. Poco a poco, esto se regenerará. La construcción no es eterna. Sanxenxo y O Grove se han destrozado en los últimos cien años, y en los próximos cien años volveremos a recuperar muchas zonas. Lo que no está estropeado, intentemos conservarlo. Y lo demás... Evidentemente no lo puedes tirar mañana. Pero creo que en a largo plazo recuperaremos esta desfeita . -¿La política del derribo es interesante? En Sanxenxo la están explorando... -El derribo puede ser un camino interesante cuando lo ampare la ley. En Sanxenxo quieren derribar un edificio y enfrente van a construir otro en lo que antes era una isleta. Oiga, empecemos por no dejar hacer lo que aún no está hecho, y lo que ya está, habrá que facilitar que no sea permanente.