A media voz En el denso calendario de fiestas de la provincia echan el telón algunas de las más animadas y enxebres: Ínsua (Vilalba), Rábade y Meira
18 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Eso es la Xira de Meira, esa cita a la que acuden puntuales cientos de personas para celebrar un almuerzo con aire de fiesta, y que este año estuvo muy concurrida. En la carballeira de Irimia, el pasado domingo, hubo tanta gente y el ambiente fue tan animado que a buen seguro a la comisión organizadora de las fiestas, presidida por Miguel Rodríguez , el resultado le compensó el esfuerzo. El trabajo de la malla, convertido en fiesta La siega y la malla, que fueron dos de las más duras labores agrícolas, tenían mucho de fiesta, por lo que significaban de reunión de vecinos y de fin de las labores de verano. Los modernos usos han relegado al olvido la dureza de aquellas tareas y han dejado de ellas su componente festiva. Por eso, por la provincia de Lugo se multiplican los actos que las recuerdan. El pasado domingo, en la vilalbesa parroquia de Ínsua brillaron los fouciños, las mujeres ataron los mollos, que viajaron en carro hasta la meda, que se deshizo al mismo ritmo al que nacía el palleiro después de que la vieja máquina separase la paja del grano. Tomás Otero y Pepe Ocampo pusieron la ilusión y el trabajo que permitió a los de Ínsua recordar tiempos pasados; al vez no fueron mejores, pero es bueno que no caigan en el olvido. Y, volviendo a lo que ya se dijo de que hay mallas en distintos puntos de la provincia, pues eso, que el domingo la habrá en Meira, según recordó la comisión que forman Miguelín , Mariñeiro , Bargueiras , Ayala , Abel , Begoña y Celia . Después del trabajo, comida y fiesta en la plaza de la villa. Se acabaron las fiestas de Rábade, que nada es eterno. Pero echaron el telón con magia y música, que no es mala manera de decir hasta luego. La magia la puso el Mago Teto , un artista que sabe la tira del arte de jugar con la ilusión. Hubo, cómo no, música, y estuvo a cargo de los grupos Limón y Cocker. La villa rabadense fue uno de los escenarios festivos de la provincia, en un fin de semana en el que el calendario de celebraciones es inacabable.
